En jaque. Así se encuentra la Comunitat Valenciana después de que las localidades de Benicolet, Benissoda, Náquera, Alzira, Manuel y Xàbia se sumaran ayer a Vilamarxant, Ribarroja y a los pueblos de Los Serranos en la dolorosa lista de siete incendios declarados desde el domingo en tierras valencianas.
Con cinco fuegos ya estabilizados en sólo tres días ya han ardido más de 5.500 hectáreas en Los Serranos, a las que se suman otras 42 en la Vall d'Albaida, dos hectáreas más del fuego extinguido de Náquera y las que están por cuantificar en las comarcas del Camp de Túria, la Marina Alta y la Ribera. Todo un desastre forestal que junto a lo sucedido este verano en los incendios de Andilla, Cortes de Pallás y Torremanzanas convierte este 2012 en un año para olvidar.
Mientras algunas localidades tratan de volver a la normalidad, otras sufren el horror de las llamas en sus montañas. Este contraste se producía ayer entre diferentes municipios de la comarca de Los Serranos, donde el retorno a sus casas de los vecinos de Chulilla por carreteras aún humeantes era la envidia de los residentes en las poblaciones de Bugarra y Pedralba.
En estos dos últimos municipios se concentraba el grueso del operativo para la extinción. Hasta 25 avionetas y helicópteros y 450 bomberos y brigadistas trabajaron ayer en la zona, de los cuales 350 continuaron con las labores por la noche en un fuego ya estabilizado, según el Centro de Coordinación de emergencias. La causa del incendio todavía se desconoce.
También fueron estabilizados los incendios de Ribarroja y Vilamarxant, en la comarca del Camp de Túria, sobre cuya extensión el Centro de Coordinación de Emergencias no había facilitado cifras al cierre de esta edición. Según el alcalde Ribarroja, Paco Tarazona, todo apunta a que el fuego fue intencionado en ambas localidades.
Durante la noche permanecieron dos brigadas y seis autobombas vigilando el perímetro en Ribarroja, donde el incendio comenzó el lunes en la zona de la Carrasqueta y obligó a desalojar un colegio y varios chalés. En el de Vilamarxant, un retén pasó toda la madrugada controlando las llamas.
La vuelta a casa dejaba un sabor agridulce entre los 2.000 habitantes de Chulilla que volvieron a sus casas tras ser desalojados el domingo por la noche. La gente estaba en la calle. Era el momento de compartir experiencias, de celebrar que la práctica totalidad de las viviendas del municipio se habían salvado de la quema.
Pero también el de contemplar por primera vez los daños del fuego en un terreno aún resentido por otro incendio en 1994. «Se ha quemado lo que no se quemó la otra vez. Es una lástima con lo bonita que es esta zona. De pensarlo no he podido pegar ojo en el polideportivo en el que nos han alojado», comentó un veterano del lugar.
«Me moría de ganas por volver, porque el incendio me pilló fuera y no he sabido hasta hoy cómo estaba mi casa», declaró Antonia, también vecina de Chulilla. «Era una pesadilla -añadió- mis hijos me enviaban fotos por el móvil del fuego delante de mi casa y yo no podía hacer nada».
Antonia es propietaria de una vivienda en la zona de la ermita de Chulilla, muy próxima al lugar en el que se declaró el incendio. Pero la tensión en el núcleo de la localidad no era menor. «Aquí en el pueblo sólo sabíamos lo que decía la tele, y nos quedamos de piedra cuando avisaron en un bando que teníamos que marcharnos», relató Yolanda, otra vecina. Las causas del incendio de Chulilla continúan sin esclarecer.
Cuatro incendios en un día
Dos nuevos fuegos se registraron ayer en la comarca de la Vall d'Albaida. Los incendios se declararon en las localidades de Benicolet y Benissoda, y ambos podrían haber sido intencionados, tal y como sospechan los alcaldes de ambas poblaciones. En el caso del de Benissoda, el fuego provocó el desalojo de cerca de 50 vecinos en una zona de chalés.
Sobre las nueve de la mañana se declaró el primer incendio en Benicolet que se estabilizó alrededor de la una de la tarde y que calcinó entre 10 y 15 hectáreas de pinos y leña de montaña, tal y como señaló el alcalde de la localidad, Mateo Prats, quien añadió que, «a pesar del fuerte viento, fue menos de lo que creíamos». De hecho, apunta Prats, «no fue necesario desalojar a ningún vecino».
El incendio, que también afectó a unas dos hectáreas de la vecina localidad de Llutxent, movilizó, según informó el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat Valenciana, a diez medios aéreos que se retiraron cuando el fuego fue controlado, sobre la una de la tarde, dejando paso a las brigadas forestales que se encargaron de vigilar la zona por si el fuego rebrotaba.
En cuanto a la causa del incendio, el alcalde de Benicolet explicó que creían que había sido intencionado. Pasados diez minutos de las tres de la tarde, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat recibió una llamada que alertaba de un nuevo incendio iniciado en el depósito de agua de la población de Benissoda para el que se movilizaron 14 medios aéreos, dos brigadas y dos autobombas y que fue estabilizado a media tarde con 27 hectáreas afectadas.
Este segundo incendio afectó al paraje natural del Castell Vell, «una zona muy querida por los vecinos de Benissoda y Albaida», según el primer edil de la población, Antonio Espí. Además, las llamas se aproximaron a dos urbanizaciones de chalés, el Baladrar y el Valle de la Salud, lo que provocó que se tuviera que desalojar "a unos 50 vecinos», explicó Espí, quien añadió que se trata de una zona de segundas viviendas, por lo que los vecinos podrán volver a sus casas «sin problemas, ya que no hay peligro aparente».
Por su parte el alcalde de Benissoda también contempla la opción de que este incendio fuera intencionado, «ya que los primeros indicios apuntan hacia eso». La directora general de emergencias visitó la zona en la tarde de ayer.
Otro pueblo afectado por las llamas fue el de Náquera, localidad en la que sólo ardieron dos hectáreas de matorral y campo abandonado entre las 16.18 y las 19 horas de la tarde. En este lapso de tiempo los efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos sofocaron el incendio sin mayores consecuencias que el terreno calcinado. Dos autobombas y voluntarios de protección civil trabajaron en la extinción.
El penúltimo incendio se registró sobre las diez y media de la noche en el Tossal Gros de la localidad de Xàbia. Los bomberos del parque de Denia luchaban contra las llamas en una zona de monte bajo de difícil acceso. Ninguna persona tuvo que ser desalojada.
Por otra parte, pasadas las once de la noche, Alzira sufrió un incendio que se cebó con la Muntanyeta. Casi a la misma hora se declaraba otro en Manuel, concretamente en una zona de pinar que linda con Xàtiva. El acalde, que indicó que se habrían quemado ya 20 hectáreas, sospecha que el fuego fue intencionado.
Reunión de alcaldes
El vicepresidente primero de la Diputación de Valencia, Juan José Medina, se reunió ayer en Chulilla con alcaldes de pueblos afectados, donde señaló que lo prioritario es recuperar los accesos a las poblaciones y los servicios básicos que se han visto dañados y anunció que la paga extra a la que han renunciado diputados y asesores será destinada a reparar los daños del el fuego.
La Diputación no fue la única administración en empatizar con los afectados. El Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente está colaborando en la extinción con ocho aviones anfibios y diferentes brigadas de bomberos, y la grave situación llegó hasta el debate sobre el estado de la Comunitat, donde el presidente Fabra anunció que no se escatimarán medios.


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