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«Alicante me ha dado todo para llegar a lo más alto en mi vida»

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«Alicante me ha dado todo para llegar a lo más alto en mi vida»

24.09.12 - 00:12 -
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ALICANTE. Luchadora. Esa es la palabra con la que tanto ella como las personas que la conocen bien, la definen. Míriam Blasco llegó a lo más alto del judo mundial, tras proclamarse campeona de Europa y del Mundo en el mismo año, y conseguir subir al primer cajón del podio en los Juegos de Barcelona'92. Pero ese oro suponía mucho más. Primero porque la convertía en la primera deportista mujer española en conseguirlo, y segundo, y lo que más le marcó en aquel combate final, porque tras la muerte de su entrenador en un accidente de tráfico unos meses antes, solo pensaba en conseguir el oro para dedicárselo a él.
En Atlanta le llegaron sus primeros éxitos como entrenadora, profesión que hoy sigue desarrollando en su escuela de judo en Alicante. Hace doce años, la alicantina de adopción decidió alternar el tatami con el Senado, y ahora como diputada sigue luchando por mejorar la situación de la mujer y de los deportistas en la sociedad española.
- ¿Qué tal lleva lo de vivir entre Alicante y Madrid?
- Bien, porque en Madrid tengo a mi madre y mis hermanas. Pero para mí, Alicante es mi casa, el mar, el club, ... La capital la veo más como trabajo.
- ¿Cómo recuerda el momento en el que se da cuenta de que acaba de ganar el oro?
- Miro los vídeos y no me reconozco. Lo veo como si no fuera yo, me parece una película. Aunque también me produce una sensación extraña, al comprobar que han pasado tantos años, pero sigo siendo la misma luchadora que en Barcelona 92´.
- ¿Se sigue emocionando 20 años después cuando vuelve a ver las imágenes?
- Me emociono, no cuando veo las imágenes, sino cuando pienso en lo que sentía en aquel momento. Aquello me recuerda mucho a mi entrenador Sergio Cardell, que por desgracia no pudo estar allí. En esa medalla hay mucha carga emocional.
- ¿Cuál es la fotografía u objeto de la exposición al que más cariño le tiene?
- Es difícil elegir uno. En la exposición está el cinturón negro de Sergio con el que participé en Barcelona'92, que es especial para mí. Pero también lo es la antorcha que llevé por las calles de Alicante, en un momento en el que me apoyaron muchos alicantinos. Y entre las fotografías, me gusta mucho la que tengo con el escritor Miguel Delibes, que es mi paisano, y en la que aparezco con los Reyes de España, cuando recogí el Premio Reina Sofía. También me gustan mucho las imágenes en las que se ve mi evolución en este deporte desde niña.
- ¿Qué ha supuesto para usted ser la primera deportista española en subir a lo más alto del podio en unos Juegos?
- Aunque yo soy la respuesta a una pregunta del Trivial, no me siento especial. No fui yo sola, también hicieron algo muy grande, Theresa Zabell y Patricia Guerra (vela), Almudena Muñoz (judo), Carolina Pascual (gimnasia rítmica), Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez (tenis), Natalia Vía Dufresne (vela), etc. Todas las deportistas de Barcelona abrimos las puertas al resto de mujeres.
- ¿Ha evolucionado el deporte femenino en los últimos años?
- Sí, se está reflejando en los resultados, sobre todo en los de Londres. Aunque todavía sigo pensando que queda mucho camino que recorrer, que justo ahora no nos podemos rendir. El 'boom' de Londres, no solo para las mujeres españolas, sino por todo lo conseguido por el deporte femenino, tiene que servirnos para seguir luchando.
- Barcelona'92, ¿fue el principio o el final de algo?
- Fue el principio de creernos capaces. Lo malo es que 20 años después seguimos viviendo de ese mismo modelo. Habría que hacerse planteamientos nuevos, porque la Ley del Deporte es del 90 y hay que luchar para mejorarla.
- Alicante puede presumir de tener las escuelas de las dos mejoras judokas españolas de la historia, ¿existe alguna rivalidad entre ambas?
- Entre Isabel Fernández y yo siempre ha habido rivalidad, pero sana. Intentas que sean tus alumnos los que saquen los mejores resultados, pero yo entrené a Isabel para Atlanta y me siento súper orgullosa de sus resultados (medalla de bronce).
- Qué enseña a sus alumnos a través del judo?
- El judo es una de las disciplinas que mejor transmite los valores del deporte. Les enseñamos a respetarse, a pelearse sin hacerse daño, a liberar agresividad, a trabajar en grupo, y sobre todo a levantarse tras caer. El judo es una escuela de la vida, aprendes a saber vivir y sobre todo a saber luchar mejor.
- ¿Y que ha aprendido usted en todos sus años de carrera?
- Sigo viviendo con esos valores de respeto y ayuda al compañero.
- Qué está pasando en el judo español, para que lleve tantos años sin conseguir una medalla en unos Juegos (la última fue el oro de Isabel Fernández en Sydney)?
- En Atenas perdimos dos bronces, en Pekín, uno y en Londres, otro. Pero está claro que algo estamos haciendo mal, y hay que plantearse que hay que hacer para cambiar esta situación.
- ¿Qué le parecen las grandes diferencias económicas entre el fútbol y el resto de deportes?
- Nunca he querido comparar el judo con otros deportes. El fútbol genera mucha repercusión y por tanto mucho dinero, y nosotros tendríamos que intentar generar eso. Muchas veces criticamos al hermano mayor, pero lo que tenemos que hacer es ver lo que necesitamos para tener la misma repercusión.
- Del deporte a la política, ¿por qué ese salto?
- Por inquietudes. Creía que podía aportar algo. Había estado en la Federación Valenciana de Judo, y se me propuso ser la voz de los deportistas en el Senado y acepté. He decidido que cuando termine esta legislatura me retiro. Pero me voy contenta porque se han llevado acabo muchas de mis propuestas. Y eso que un día pensé que todo se acababa con la medalla.
- ¿Ha encontrado en la política lo que esperaba?
- En nuestro país cuesta mucho cambiar las leyes, pero si eres trabajadora al final lo consigues.
- La sociedad cada vez cree menos en los políticos, ¿usted sigue creyendo en ellos?
- Los políticos están para solucionar los problemas y no para generar más. Dentro de la política hay personas fantásticas, y otras que no lo han hecho tan bien, pero no podemos medirlos a todos igual.
- ¿Con qué político se citaría en el tatami?
- He debatido con muchos políticos, y he estado en debates con Rubalcaba, pero lo que me gustaría de verdad no es citarme con alguno de ellos, sino que todos se unieran para sacar al país de esta situación.
- ¿Qué hace en su tiempo libre?
- Me gusta mucho leer, ir al cine, jugar al pádel, ... y ahora hago alpinismo. Este verano subí al Kilimanjaro, sufrí mucho, pero conseguí el reto que me había propuesto.
- ¿Cuándo enciende la televisión qué le gusta ver?
- Veo las noticias por el trabajo, porque necesito estar informada. Y alguna película que otra, pero no la pongo mucho, prefiero leer.
- En alguna ocasión ha dicho que a veces le dicen que se llama como una avenida, ¿se ha acostumbrado ya?
- Hay mucha gente que no me reconoce, y cada vez menos, es normal, antes me paraban mucho más. Es bonito que se sepa lo que he hecho, pero nunca he querido ser bandera de nada, ni mucho menos salir todos los días en los periódicos. Lo que pretendo es que mi hazaña inspire a otra gente, para luchar por su sueño. Pero a mi me gusta hacer mi vida tranquila y dedicarme a mi trabajo.
- Es vallisoletana, pero su carrera la desarrolló aquí, ¿Alicante colmó sus sueños?
- Sí, por supuesto. Deportivamente soy alicantina. Alicante me ofreció un entrenador estupendo, que fue Sergio Cardell y unas condiciones fantásticas para llegar a lo más alto.
- Aquel baño en agua helada que se dio en Belgrado tras conseguir su primera medalla internacional, ¿es lo más osado que ha hecho fuera del tatami?
- Lo de Belgrado fue mi graciosa, porque nos lo propusimos como si fuera algo que no iba a pasar nunca. España no había conseguido ninguna medalla en un Mundial, y ese año conseguí el bronce y me tocó bañarme en invierno y de noche. Pero lo que recuerdo con mayor cariño es el momento en el que Sergio Cardell volvió de los Juegos de Seúl y me preguntó si estaba dispuesta a prepararme para los de Barcelona. Sacó una libreta y apuntó todo lo que teníamos que hacer en esos cuatro años y en la última hoja puso el objetivo: lograr el oro. Sergio me ofreció un sueño y yo le dije que sí, pero sin creérmelo realmente. El resto de la historia ya la conocen.
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«Alicante me ha dado todo para llegar a lo más alto en mi vida»

Míriam Blasco posa delante de la foto histórica de

la final de Barcelona'92. :: ALEX DOMÍNGUEZ

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