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El desarrollo del sentido de la vista

PÍLDORAS GENÉRICAS

El desarrollo del sentido de la vista

23.09.12 - 00:48 -
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Carlos Gener Galbis*. En anteriores artículos hablamos sobre la vista en las personas mayores, en este vamos a analizar algunos de los aspectos más importantes del desarrollo de este sentido en los niños, vamos que empezaremos hablando de la vista en los bebés.
La visión del bebé
Desde el nacimiento, el primer día de vida de un bebé, sus ojos ya cumplen una función esencial para todo su desarrollo físico, mental y emocional, porque le ayudan a absorber información (poco a poco al principio y mucho más a medida que va pasando el tiempo) sobre el mundo que lo rodea. En esos momentos el bebé es una 'esponja'.
Cuándo empieza a ser así
Mientras que el oído y su cualidad, la audición, es un sentido totalmente maduro al final del primer mes del nacimiento, el sentido de la vista se desarrolla poco a poco durante los 6 a 8 meses siguientes. A partir de ese momento, el bebé ve el mundo casi tan bien como un adulto, antes puede haber ciertas deficiencias.
Aunque al nacer los ojos del recién nacido tienen capacidad física para ver sin problemas, su cerebro todavía no está preparado para procesar toda esa información, por eso lo ve todo borroso, es decir, el ojo y las vías que conducen las 'imágenes' funcionan, pero a la CPU le falta información. Con el desarrollo del cerebro su capacidad de ver va mejorando, lo que le supone una gran ayuda para comprender y adaptarse al entorno. Al nacer, su visión alcanza sólo hasta el rostro de su madre o de quien lo coge en brazos o se acerca a él, pero la claridad de su visión y el alcance van aumentando progresivamente mes a mes.
Cómo se desarrolla
Al principio, el bebé no es capaz de enfocar la mirada más allá de 20 a 38 cm aproximadamente, lo suficiente para distinguir la cara de la persona que lo tiene en brazos. Más allá puede detectar luz, formas y movimiento, pero de momento todo lo percibe borroso. Como es lógico a esa edad, ver tu cara le parece lo más fascinante del mundo, a parte de los elementos que presenten patrones con mucho contraste, como un tablero de ajedrez, o colores muy vivos.
Primer mes
Al momento de nacer, el cerebro del bebé no sabrá cómo utilizar sus dos ojos al unísono, por eso puede que se le vayan de un lado para otro o que se le crucen. En este mes o el siguiente aprenderá a enfocar consistentemente ambos ojos y a seguir con ellos los objetos que se mueven. Si le pasas un sonajero o una muñequito ante la cara, lo normal es que le cambie la expresión porque estará intentando explorar esta nueva habilidad que ha descubierto. También puede que le guste jugar al 'ojo-con-ojo' contigo: con los rostros muy cerca uno del otro, mueve tu cabeza lentamente de lado a otro mientras mantienes tus ojos fijos en los suyos.
Segundo mes
El bebé puede discernir colores desde el momento en que nace, pero suele tener dificultad para distinguir tonos parecidos como el rojo y el naranja. Ésa es una de las razones por las que preferirá patrones en blanco y negro o con grandes contrastes. Durante los siguientes meses su cerebro aprenderá a distinguir los colores y, probablemente, comenzará a mostrar preferencia por colores primarios y brillantes y por diseños más detallados y complejos. Para ayudarlo en este proceso puedes mostrarle dibujos, fotos libros y juguetes. Durante los dos meses siguientes también irá perfeccionando su habilidad para seguir con la mirada los objetos que se mueven.
Cuarto mes
Ahora tu bebé comienza a desarrollar la percepción en profundidad. Hasta ahora le costaba localizar la posición, tamaño y forma de un objeto, llevar el mensaje del cerebro hasta su manita, extenderla y agarrarlo. A los 4 meses tiene ya el desarrollo motor para realizar esa tarea y los circuitos de su cerebro tienen suficiente madurez para coordinar todos los movimientos necesarios y hacerlo con éxito. Le puedes ayudar a practicar acercándole juguetes fáciles de agarrar, como sonajeros. Es en esta época cuando el bebé nos tira del pelo, nos quita las gafas, etc. pues son las cosas que tiene más a mano, mejor ve y mejor puede coger.
Quinto mes
Tu bebé es cada vez más hábil para fijarse en objetos muy pequeños y para seguir con los ojos las cosas que se mueven. Quizás sea capaz hasta de reconocer algo que sólo ha visto parcialmente. Esto demuestra que sabe que las cosas existen aunque en ese momento no las vea; por eso le gusta tanto jugar al «no está-sí que está» mientras te tapas y destapas la cara con las manos. Probablemente es capaz de distinguir entre colores brillantes similares y pronto comenzará a captar las diferencias más sutiles en los colores pastel.
Octavo mes
La vista del bebé tiene ahora tanta claridad y profundidad de percepción como la de un adulto. Aunque su atención esté más concentrada en objetos próximos, su visión es suficientemente sólida para reconocer a personas y objetos al otro lado de la habitación. Sus ojos tienen ya casi el color definitivo aunque puede haber algún cambio posterior.
¿Qué debes hacer?
Asegúrate de que el pediatra le revise los ojos siempre que lo lleves a sus visitas regulares. El pediatra comprobará la estructura y alineación de los ojos y su habilidad para moverlos correctamente. Buscará también señales de afecciones congénitas u otros problemas. No olvides comunicarle si hay antecedentes familiares de problemas serios de la vista, especialmente si son problemas surgidos en la niñez. Si te es posible, mejor que desde el primer momento le revise anualmente un oftalmólogo.
Cuando el niño tenga 3 o 4 años, el especialista podrá examinarle la visión por medio de unas tablas con dibujos o letras. Si detecta algún problema es importante diagnosticarlo y tratarlo pronto porque algunos son difíciles o imposibles de corregir posteriormente.
Aproximadamente al mes de edad, casi todo lo que pasa ante su cara le fascinará. Las tiendas están llenas de juguetes para el desarrollo infantil, pero se puede hacer lo mismo con juguetes más sencillos y objetos de la casa. Mover un sonajero o un cucharón de plástico brillante de lado a lado delante suyo. Luego puedes moverlo arriba y abajo. Verás cómo le llama la atención, aunque la mayoría de los bebés no son capaces de seguir un movimiento vertical completamente hasta que tienen 3 ó 4 meses. Toma nota también de otras cosas visualmente interesantes para él.
A medida que crece, procura estimular el interés que le producen los colores primarios y los colores pastel. Entre las cosas que más les llaman la atención son los móviles de colores primarios (pero hay que colgarlos fuera de su alcance), los pósters con muchos colores (coloca uno cerca de la mesa donde le cambias los pañales) y libros de cartón de colores vivos .
Cuándo debes preocuparte
El pediatra debe revisar los ojos del bebé en los chequeos rutinarios, pero si notas algo raro antes coméntalo con él. Así, por ejemplo: Si bebé tiene 3 ó 4 meses y no sigue con ambos ojos un objeto; si tiene problemas para mover uno o ambos ojos en todas las direcciones; si sus ojos se mueven y no quedan fijos nunca; si tiene los ojos cruzados la mayor parte del tiempo; si una de las pupilas parece de color blanco; si sus ojos son demasiado saltones.
Si el bebé fue prematuro, especialmente si fue muy prematuro, sufrió una infección o necesitó tratamiento con oxígeno, hay mucho mayor riesgo de desarrollar ciertos problemas de la vista, como astigmatismo, miopía y estrabismo. El pediatra debe tener esto en cuenta al examinar sus ojos y enviarlo al especialista ante la menor duda y sin dilación.
*Profesor de la UCH-CEU
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