El Ayuntamiento de Valencia ha reducido casi a la mitad la aportación que sale del Presupuesto municipal para la gestión del Teatro El Musical (TEM) del Cabanyal. La junta de gobierno aprobó ayer el pliego de condiciones que debe regir el concurso, con un precio de 460.000 euros anuales frente a los 810.000 euros de cada ejercicio durante la etapa anterior, a cargo de la empresa Tornaveu, una cantidad que paulatinamente se fue reduciendo. De hecho, es presumible que finalmente sean menos de 460.000 euros lo que asignará el Consistorio. El criterio económico será determinante en el concurso, pues 35 de los 100 puntos que podrá asignarse a cada aspirante dependen de la oferta más económica. Quien menos pida al Ayuntamiento, más posibilidades tiene de obtener la gestión.
El vicealcalde, Alfonso Grau, informó que el teatro, cerrado desde junio, seguirá en esa situación «lo menos posible», aunque estimó que al menos hasta finales de noviembre no será posible la adjudicación. Ahora se abre el periodo de recepción de ofertas, en un proceso donde «ya se han interesado varias empresas», según el concejal. En este sentido, el pliego aprobado señala que la temporada que debe presentarse para optar a la gestión del TEM se realizará «del 1 de diciembre al 15 de mayo».
Tal y como adelantó ayer LAS PROVINCIAS, el curso teatral arranca con El Musical esperando su cartelera y a su gestor, que no tomará los mandos de la sala, al menos hasta diciembre. El Ayuntamiento ha acelerado el procedimiento todo lo que legalmente es posible, según fuentes de la Concejalía de Cultura, si bien se anunció inicialmente que el pliego estaría listo para el mes de junio.
La firma Tornaveu, gestora del teatro desde su apertura en 2004, agotó las dos prórrogas de la concesión y descartó ampliarla por la disminución del presupuesto municipal. Hasta que reabra sus puertas, el vicealcalde indicó que el TEM podrá alquilarse para espectáculos.
La adjudicación prevista es de cuatro años de explotación más otros dos de prórroga. En el pliego de condiciones, al que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS, se cita que los aspirantes «en su proposición económica, plantearán la cifra de aportación municipal que debe ser coherente con la programación ofertada», es decir, con la mitad de dinero que en el pliego adjudicado a Tornaveu.
Sobre los criterios que establecerá el Ayuntamiento, la baja más económica se llevará 35 puntos, mientras que una rebaja en el precio de las entradas por debajo de los 15 euros (precio máximo medio fijado para las entradas) supondrá hasta 15 puntos de bonificación en el concurso. La ampliación de los días reservados por el Ayuntamiento alcanzará hasta cinco puntos, y habrá una reserva de 45 puntos para que los técnicos municipales valoren la mejor programación artística (30 puntos), y un mayor número de sesiones (15 puntos). Otros aspectos de las ofertas recibirán una puntuación menor, aunque determinante en este tipo de procesos. Es el caso de la trayectoria de los autores que se propongan en el repertorio, junto al proyecto de comunicación y el equipamiento técnico.
El Teatro El Musical es uno de los equipamientos principales del plan urbanístico del Cabanyal. Forma parte de una red de edificios culturales de gestión directa que se extendió hace poco al Teatro La Rambleta, en el barrio de San Marcelino, y con una dotación pendiente en la zona norte de Valencia.
Sin obras en el hall
La concejal de Cultura, Mayrén Beneyto, señaló que el pliego determina que los pagos se ajustarán a los años presupuestarios del Consistorio, y no a las temporadas teatrales, como hasta ahora, pues administrativamente siempre se producía un desajuste. Entre los derechos recogidos en el concurso, uno de los más destacados es percibir la aportación municipal «en la cantidad y términos establecidos en el contrato». No en vano, uno de los problemas de la etapa anterior ha sido la demora de la empresa en cobrar. Beneyto admitió que inicialmente tenía intención de realizar una serie de obras, especialmente en el hall del TEM, por considerarlo «un espacio un poco frío», sin embargo, la crudeza de la crisis obliga «a no apretar a los futuros gestores», según Beneyto. Las obras tendrán que esperar.
La gestión indirecta, a pesar de los problemas causados con la crisis económica, sobre todo en las instalaciones deportivas, es la fórmula que mantiene el Consistorio para estos recintos. Entre las obligaciones de la empresa adjudicataria, figura que deben conservar «en perfecto estado las instalaciones y el equipamiento, destinándolo al uso pactado» y permitiendo la inspección de los técnicos municipales.







