Uno de los escaparates más dañados de un establecimiento situado en la calle Salvá. / Irene Marsilla
Los escaparates de seis tiendas de lujo de la 'Milla de Oro' de Valencia amanecieron ayer teñidos de negro. Los ataques realizados con una especie de ácido tintado se produjeron de madrugada sobre cristaleras, marcos y verjas eléctricas.
Los daños son cuantiosos, especialmente en uno de los establecimientos que el pasado mes de marzo ya sufrió otro ataque muy similar, unos días después de la huelga general. En Rosas Rosa, en el número 2 de la calle Salvá, el estupor era evidente. Los seis escaparates de la tienda habían quedado destrozados por segunda vez en menos de ocho meses. «No sabemos a qué ha venido esto pero lo que está claro es que lo han hecho a conciencia», explicaba ayer Patricia Puerto, una de las responsables del negocio.
Si en la anterior ocasión las pérdidas superaron los 10.000 euros, en este caso «serán mucho mayores porque han dejado negros los cristales pero también los marcos, todo el mármol y la verja eléctrica». Lo que los propietarios trataban de averiguar ayer era el tipo de producto utilizado por los vándalos. «No sabemos ni lo que es. Es algo extrañísimo porque es negro como el carbón. Hemos intentado retirarlo en algunas zonas pero debajo queda marca por lo que pensamos que es algún tipo de ácido con pintura. Tiene que venir mañana un especialista para verlo».
Los daños por ácido en la primera ocasión ya obligaron a este establecimiento a pulir todas las cristaleras para retirar las marcas y añadir después láminas para compensar la reducción de grosor del material y reforzarlo. «No sabemos si esta vez podremos salvar algo, supongo que no, y el seguro además no cubre estas cosas porque se trata de una pintada y no una rotura, que es lo que sí atiende la aseguradora. Las pérdidas que han causado son enormes».
La policía cree que estos hechos se produjeron entrada la madrugada ya que se necesita cierto tiempo para, brochada a brochada, cubrir los cristales de los amplios escaparates. «Se ve que se produjo en torno a las cuatro o las cinco de la mañana porque nadie vio nada». Los afectados no esperan que las cámaras de la Universidad los saquen de dudas. «Están de obras y no sabemos si funcionan con normalidad o no y si pudieron grabar a los autores de los hechos».
Los otros establecimientos y boutiques de ropa y complementos afectados, situados en la calle Poeta Querol, corrieron una suerte parecida pero ninguno de ellos quiso hablar de lo sucedido. «No podemos comentar nada, lo siento». Esa fue la frase repetida en todos los casos. Se prevé que los afectados presenten a lo largo de esta mañana las correspondientes denuncias e inicien la reparación de los malogrados escaparates.













