El autor del triple crimen de Castellar, José Francisco Planells, salió ayer de la cárcel para prestar declaración en el juzgado de instrucción número 20 de Valencia, pero sólo contestó a las preguntas de su abogado. Planells, que manifestó tener lagunas sobre los brutales apuñalamientos, aseveró que no recuerda haber agredido a dos de las víctimas: el menor y la anciana de 78 años.
La declaración indagatoria de Planells es la última prevista por el juez Juan Luis Beneyto. La comparecencia, que se realizó una vez dictado el auto de procesamiento -por tres delitos de asesinato y dos más en grado de tentativa-, es un requisito formal del procedimiento. Tras las diligencias previas, el magistrado dictará un auto de conclusión de sumario y remitirá la causa a la Audiencia de Valencia.
El autor del triple crimen no aportó grandes novedades, aunque sus respuestas se centraron en el consumo de cocaína y alcohol como el principal desencadenante de la tragedia. Planells aseguró que esnifó gran cantidad de cocaína en un corto intervalo de tiempo. También dijo que tomó varios quintos de cerveza y un café.
Según un informe psiquiátrico encargado por el abogado de la defensa, Planells sufrió un trastorno mental transitorio por una intoxicación aguda de cocaína y alcohol. «El delirio afectó a su voluntad y no tuvo plena conciencia de sus acciones violentas», explica el psiquiatra José Manuel Bertolín. El perito también señala que el homicida «no pudo elegir opciones racionales alternativas» a los acuchillamientos debido a la grave alteración psíquica que padeció.
La conducta psicótica de Planells también quedaría probada, según el especialista, en la noche que perpetró los crímenes. La negación de la autoría de los hechos -cuando fue detenido con la ropa ensangrentada-, su mirada perdida, las agresiones indiscriminadas a cinco vecinos y su posterior actitud de indiferencia serían consecuencias de una grave agitación psicomotriz por el consumo abusivo de droga.
El abogado Mariano Lorente afirma que el informe entregado en el juzgado prueba «la enajenación mental transitoria» que sufrió su cliente, mientras que la acusación particular alega en contra otro estudio de dos forenses que no apreciaron graves trastornos en la mente de Planells.




