No todos los museos son iguales en una ciudad. Algunos de los recintos museísticos de Valencia apenas reciben un par de visitantes al día durante las jornadas laborables. Otros, sin embargo, acogen invariablemente a cientos de personas, como es el caso de la Lonja, el recinto monumental con mayor afluencia de los gestionados por el Ayuntamiento, espacio que ha ampliado su horario de visitas para todo el año en virtud del pacto alcanzado por la Concejalía de Cultura y los sindicatos. No será el único. En esa misma tesitura se encuentran la Almoina y el Museo de la Ciudad.
En el sentido contrario aparecen la Casa Museo Concha Piquer y la Galería del Tossal, que reducirán sus tiempos de recepción de visitas. El Consistorio inició este verano un plan de reestructuración del servicio de atención al público en los museos que ha terminado por extenderse a todo el año tras alcanzar un pacto con los sindicatos representados en la plantilla municipal.
Los museos consistoriales con mayor afluencia contarán con dos tipos de horario: el de primavera y verano (del 15 de marzo al 15 de octubre), que ofrecerá servicio durante 50 horas a la semana; y el de otoño e invierno (del 16 de octubre al 14 de marzo), que supone mantener abiertas las puertas 45 horas semanales.
«Se llegó a un acuerdo con los representantes sindicales de la plantilla con el fin de poder abrir durante más horas en aquellos espacios que reciben mayor demanda por parte de los turistas, de modo que en esos puntos no se cierre al mediodía durante el tiempo que va desde Fallas hasta los puentes del mes de octubre, que es la época que recibimos más visitas», señalaron fuentes de la concejalía que dirige Mayrén Beneyto.
Hasta junio, la Almoina permanecía abierta, de martes a sábado, por la mañana, a partir de las 10, hasta las 14 horas, y después volvía a abrir a las 16.30 horas y hasta las 20.30 horas; y los domingos, de 10 a 15 horas. Ese horario aún puede encontrarse en las guías por Internet sobre la ciudad.
A partir de ahora, el centro arqueológico, que junto a la Lonja, el Museo de la Ciudad o el Museo Fallero son los espacios más requeridos por los turistas, recibirá visitantes ininterrumpidamente de martes a sábado desde las 10 hasta las 19 horas, y mantiene el horario dominical, lo que supone, por tanto, aumentar en cinco horas el tiempo de apertura a lo largo de una semana, si bien, a partir del 16 de octubre, volverá a las 45 horas semanales, pues de martes a sábado abrirá de 10 a 19 horas.
«Otros espacios mantienen un horario similar al que tenían, no todos lo han cambiado, sólo aquellos que, en cuanto a afluencia, por exceso o por defecto, debían ajustar su servicio», indican desde la concejalía.
Los centros que han tenido que reducir su horario lo han hecho, en algunos casos, de una manera muy sustancial, como la Galería del Tossal o la Casa Museo Concha Piquer, que han rebajado su tiempo de recepción de visitantes hasta en un 38%.
En otros casos, como el de la Casa Museo Blasco Ibáñez, también registra una rebaja en los horarios cercana al 10%, porcentaje similar al que registra el Museo de Ciencias Naturales, que por su ubicación en los Viveros es un caso singular. Desde el Ayuntamiento se consideraba innecesario mantener el museo abierto hasta tan tarde (cerraba pasadas las 20 horas), porque en invierno, al estar rodeado por el jardín, la oscuridad en la zona reduce su atractivo para los potenciales visitantes.
15 horas menos a la semana
El recinto subterráneo ubicado en la plaza del Tossal ha pasado de abrir desde las 9.30 hasta las 14 horas y de 17 a 20 horas de martes a sábado a hacerlo de 10 a 14 horas, lo que supone permanecer en servicio 15 horas menos cada semana.
La puesta en marcha de estos ajustes se anunciaron hace cerca de un año. A partir de exponer sus intenciones y llevar a la práctica medidas pioneras (como la apertura en lunes de la Lonja con motivo de la llegada a Valencia de cruceristas), la concejalía de Beneyto inició un proceso de negociación con los sindicatos con el fin de pactar un ajuste de los horarios. El tanteo entre Ayuntamiento y sus trabajadores se prolongó durante la primera mitad del presente año.
Cuando llegó el verano comenzó a ponerse en práctica una nueva plantilla de horarios que va a implantarse ya por sistema con el fin de asignar los recursos a los museos en los que la asistencia justifica una apertura continuada, y reducir los horarios en aquellos espacios de menor interés.







