La siempre difícil relación entre las cosas materiales y espirituales, esa sutil distinción entre lo divino y lo humano, la complicada convivencia entre lo mística y lo práctica... se expone y se reúne en Feria Valencia, en Diké, Salón Internacional de Patrimonio, Bienes e Itinerarios religiosos. Desde ayer y hasta el lunes. Son empresas, su sector es el cultural, su cariz es religioso, y esa triple comunión hace tan especial el sector que hasta ahora, y son 2.000 años de cristianismo, nunca en España se había organizado un certamen de este tipo, según la organización del evento.
Finalmente, se han congregado en el recinto ferial, un total de 60 expositores, 16 de ellos extranjeros (Rusia, Polonia, Rumanía, Portugal, Bélgica...), y sus productos abarcan un espectro muy amplio, desde los dulces de las clarisas del Monasterio del Sagrado Corazón a una guía interactiva para consultar a través de dispositivos móviles.
Un rosario electrónico en español con la voz de Juan Pablo II y aspecto de huevo; audioguías para niños; almohadillas para costaleros, demostraciones en directo de todo tipo de restauraciones; retablos, altares, pasos y tronos; gastronomía monacal; artesanía, música religiosa; fabricantes de equipamiento para el culto; ofertas que combinan turismo y cultura como la del Camino de Santiago o el Rocío; esculturas de arte sacro; reproducciones únicas como el botafumeiro de la Catedral de Santiago o la casulla que llevó Juan Pablo II en su visita a Valencia.
Porque desde hace siglos, alrededor de las catedrales se instalaron los oficios relacionados con el culto: libreros, indumentaristas, reposteros, fabricantes de cirios. Ahora se desplazan. En Italia sí había ya un certamen como el que ahora se inaugura en Valencia. Italiano es Mario Casella, de Vicenza, y mezclando su idioma, el inglés y el español, explica las utilidades del rosario electrónico (40 euros).
De Segorbe es María Dolores Andueza, que muestra su oferta junto a un cerrajero y rodeada de esos portones que buscan un lugar sagrado para abrirse y cerrarse. «Cuando entran en las iglesias observen los portones. La mayoría están en un estado lamentable. No se pueden abrir y hay que entrar por las sacristías», señala la gerente de Andueza, un taller artesano.
Gallego, de padre valenciano, representa a una empresa belga, Eloy Calatayud explica en qué consiste iBeaken, una empresa belga que ofrece servicios de canalización de información (histórica, religiosa, cultural...) desde hace tres años.
Diké también acoge al Ivacor, el Instituto Valenciano de Restauración, una entidad de renombre. El salón organiza conferencias igualmente prestigiosas, como la de científicos de Turín. Y es que la fe mueve montañas, pero el sector que expone en el certamen mueve, además, varios miles de millones al año (el 80% del turismo cultural está relacionado con espacios religiosos), lo que justifica sobradamente esa convivencia entre lo divino y lo material en una feria pionera.







