El Real Colegio Seminario de Corpus Christi es uno de los recintos valencianos que atesora más historia documentada. Desde hace un año se puede reservar visita a sus archivos y biblioteca, un itinerario repleto de voces del pasado, muchas de ellas con varios siglos a sus espaldas, y alguna que otra incluso con un milenio detrás. El Instituto Valenciano de Restauración (Ivacor) ha trabajado sobre alguna de estas piezas, concretamente sobre una decena de libros del siglo XVI, época hasta la que también se remonta una de las estatuas restaurada, si bien otras dos aún son más antiguas, de la época romana, se calcula que del siglo IV.
Como suele ocurrir con muchas piezas custodiadas en recintos religiosos, su deterioro se debe al paso de los siglos más que a un uso indebido. En el Colegio del Corpus llevan siglos custodiando la memoria valenciana. Sin embargo, esa vigilancia no está exenta del daño generado por la contaminación ambiental de las estatuas que han permanecido a la intemperie o de aquellas ubicadas junto a las velas del culto.
El paso del tiempo, de los siglos, ensució todo el material ayer presentado con un aspecto renovado, reluciente. Las labores de recuperación fueron presentadas ayer por la consellera de Turismo, Cultura y Deporte, Lola Johnson , la directora del Ivacor, Carmen Pérez, y el rector del Colegio, Juan José Garrido.
La actuación sobre las estatuas romanas, determinó que la escultura La Palletera, situada durante años en el centro del patio renacentista del Colegio, se trata en realidad de de dos esculturas distintas. Cuando Mariano Benlliure esculpió la escultura del Patriarca, La Palletera se guardó. Su limpieza se realizó con avanzados equipos de limpieza, un tratamiento de ultrasonidos similar al que aplican los dentistas para eliminar suciedad en las piezas dentales sin dañarlas.
Entre los libros, Carmen Pérez destacó un «importantísimo» manuscrito del propio San Juan de Ribera en el que el religioso anotaba observaciones para preparar sus sermones, como citas de los santos padres y comentarios ordenados alfabéticamente.
«Son lugares teológicos o una especie de diccionario teológico y bíblico para su uso personal», explicó Juan José Garrido.
Los libros presentan unas encuadernaciones en piel de gran valor histórico y artístico que se hallaban muy deteriorados por el uso y la consulta. Su restauración se realizó aprovechando la estancia del restaurador de la Biblioteca Nacional, Arsenio Sánchez, en el Ivacor para impartir un curso sobre conservación y restauración de encuadernaciones. Los resultados son muy notables y sirven para recuperar parte de la historia valenciana.





