Tremendo susto el que se llevaron ayer los vecinos de Gaibiel con ocasión de las fiestas patronales, ya que el toro que iba a participar en la entrada logró escaparse del recinto habilitado y huir a un monte cercano, donde al cierre de esta edición todavía permanecía, ya que todos los intentos por moverle fueron en vano. Afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales ni materiales.
Tal y como manifestó el primer edil de la localidad, Vicente Pelayo, los hechos se produjeron sobre las 14.00 horas, cuando el toro fue descargado del camión para participar en los festejos. «Entonces, nada más salir, le pegó un golpe a la valla, la sacó del sitio y logró escaparse», relató Pelayo. En ese momento también lograron escapar dos vacas, aunque fueron interceptadas de inmediato.
El animal se dirigió de inmediato al monte que hay frente al castillo de la localidad y, de inmediato, desde el ayuntamiento del municipio se solicitó la presencia en el lugar de la Guardia Civil. También acudieron los pastores y los dueños del toro, que llevaron al manso hasta el monte para tratar de tranquilizar al astado.
Y lo cierto es que su presencia proporcionó mucha más calma tanto al toro como al resto de habitantes de la localidad, que temían que el astado se pusiera nervioso y creara el pánico entre las calles del pueblo.
A tranquilizar a todos los presentes contribuía también la presencia de los agentes de la Guardia Civil, quienes impedían que los curiosos se acercaran demasiado al lugar donde estaba el toro y se pusieran en peligro. Además, la presencia de personas demasiado cerca del animal podrían haberle puesto nervioso.
La estrategia era clara: dejar que el astado se cansara y accediera a bajar de nuevo al corral. «Cuando hay sol en el cielo los toros no se mueven, porque les gusta. Cuando se empieza a hacer de noche, ya sí que se quieren ir», explicaba el primer edil de Gaibiel.
Posteriormente, el ganadero propietario del animal desplazó hasta el lugar a otros cuatro mansos para reforzar la seguridad.
Sin embargo, todos los intentos por que el animal se moviera en dirección a los corrales fueron en vano, por lo que se optó por que el animal permaneciera en el monte durante toda la noche, custodiado por los agentes.
Hoy por la mañana está previsto que haya una nueva acometida para que, por su propia voluntad entre en los corrales. «De lo contrario, tendrán que dispararle tranquilizantes para que se duerma y, de este modo, poder moverlo», afirmó el alcalde.
Aunque la huida del toro propició que se suspendiera el encierro de las 14.00 horas, este se reanudó a las 17.00 visto que no había ningún peligro.






