«El agua está verde otra vez. El otro día cinco niños acabaron con vómitos y diarrea, uno de ellos mi hijo. Esto es asqueroso y una vergüenza en una playa que se supone que tiene bandera azul». Los vecinos de El Perellonet volvían ayer a mirar hacia las compuertas al toparse con un mar teñido de verde y amarillo. La apertura de las válvulas de la Albufera para el desagüe del lago «desde primera hora de esta mañana lo único que consigue es dejar este lamentable espectáculo en la orilla. Agua verde, restos diversos y espuma densa».
La reiterada petición de los usuarios de la playa de que las compuertas del lago se abran a media tarde para evitar que el agua esté sucia por la mañana parece haber caído en saco roto en la Junta de Desagüe de la Albufera, la encargada de regular los niveles hídricos del lago abriendo y cerrando las polémicas compuertas.
Los afectados alegan que estas aperturas son la «respuesta» a la protesta vecinal realizada hace dos semanas por este mismo motivo. «Las abren cuando les da la gana a pesar de que el Ayuntamiento de Valencia acordó que sólo se abrirían a partir de las 16 horas. Pensamos que esto se debe a la represalia anunciada por el vocal de la Junta y cuya inmediata dimisión exigimos los vecinos de El Perellonet».
Las negociaciones entre bañistas y representantes de la Junta llegaron a un atisbo de acuerdo en el mes de julio «cuando el agua estaba bastante más limpia porque se cumplían los horarios» pero la guerra se ha vuelto a abrir en agosto con el relevo del responsable y la llegada de más veraneantes. «Se trata de buscar soluciones juntos, buscar una fórmula intermedia que no perjudique a nadie pero no se puede razonar con la otra parte», lamenta uno de los vecinos que ayer optó por no darse un chapuzón en «este líquido verde».
Perjudica a los locales
El problema se esté repitiendo «casi a diario en plena temporada estival y eso es una verdadera lástima porque aquí perdemos todos. Los veraneantes que han elegido El Perellonet no volverán el año que viene y eso salpica a negocios y restaurantes», señala el propietario de uno de estos locales. La dificultad radica en que ahora sobra agua de la Albufera y el caudal excedentario debe eliminarse de forma regular a través de las golas para no dañar los arrozales. «Hace 40 años el agua que salía de aquí era transparente pero ahora de transparente no tiene nada», espeta otra vecina que lleva veraneando en la zona desde la década de los sesenta.
La respuesta que los propietarios de los apartamentos han recibido por parte de los representantes de la Junta con los que han hablado es que las aguas que las turbinas extraen de la Albufera «no presentan problemas pero a tenor del color que tienen y de los problemas de salud que han padecido varios niños en esos días, no estamos tranquilos».
Desde la asociación de vecinos se ha encargado un estudio a expertos de la Universidad para analizar los vertidos de la Albufera en El Perellonet. Si los niveles de contaminación superan los máximos permitidos, «acudiremos a la Fiscalía y a la Unión Europea para denunciar el caso. La verdad es que no nos dejan otra opción».
Y es que tres golas son las encargadas de regular los niveles hídricos del humedal protegido a través de sus compuertas: la de Pujol, El Perelló y El Perellonet.
«La nuestra es la que se lleva la peor parte porque es la que más agua recibe. Casualmente la de El Perelló, de donde son la mayoría de los agricultores arroceros, no se abre tanto y los horarios no son tan malos». Otros residentes y algunos miembros de la Junta han planteado en las reuniones mantenidas varias alternativas.
Una de ellas sería instalar un emisario submarino o canalización que permitiera alejar los vertidos de la costa y «depositarlos mar adentro, si es que estos restos son tan inocuos como dicen. O eso, o depuran las aguas de la Albufera antes de soltarlas por aquí».
Los usuarios de la playa de El Perellonet entienden que hay que regular los niveles de los arrozales y del lago «pero los agricultores no quieren saber nada de los bañistas y eso tampoco puede ser porque aquí somos 30.000 personas».














