A solo unas horas para que se concreten las condiciones por las que se regirá el llamado banco malo, la sociedad inmobiliaria que aglutinará los activos tóxicos de las entidades intervenidas o nacionalizadas, estas se han lanzado a una frenética carrera por desprenderse cuanto antes de los inmuebles que contaminan su balance. Así, Bankia o Banco de Valencia, dos de las cuatro entidades participadas mayoritariamente por el Estado, ofrecen sus inmuebles con descuentos que en algunos casos alcanzan el 80%.
La urgencia por soltar lastre viene impuesta por la indefinición que aún existe sobre el tipo de activos que estarán obligadas a traspasar al banco malo así como las condiciones en las que deberán hacerlo. El memorando de entendimiento (MoU) que recoge las condiciones de la ayuda europea a la banca impone ese traspaso a las entidades menos viables, las que recibirán el grueso de ese préstamo.
El quid de la cuestión es que la transferencia de esos activos al banco malo se realizará previa aplicación de un descuento sobre el valor original de esos activos reflejado en el balance de las entidades. El porcentaje está por definir, aunque el MoU establece que se deberá aplicar una rebaja que ajuste el precio al «valor real a largo plazo». Con ese ambiguo punto de partida, la referencia para fijarla serán las auditorías detalladas sobre los activos a la banca que se conocerán a finales de septiembre.
Las entidades tendrán que trasladar a sus respectivos balances las pérdidas derivadas de aplicar los descuentos que exija el banco malo. El último decreto aprobado por el Gobierno para el saneamiento del sistema financiero ya elevó sustancialmente las coberturas exigidas para los activos en balance hasta el 80% en el caso del suelo, el 65% en el de las promociones en curso y hasta el 35% en el caso de viviendas terminadas. Cualquier descuento adicional que imponga el banco malo deteriorará un poco más sus balances y aumentará sus necesidades de capital, por lo que les conviene desprenderse de esos inmuebles cuanto antes.
Un rápido vistazo a los portales inmobiliarios de los bancos nacionalizados revela ese frenesí vendedor. Los descuentos se dan, sobre todo, en el caso de las viviendas de segunda mano. Por ejemplo, en el caso de Banco de Valencia, el precio de partida de este tipo de inmuebles es de 23.000 euros. Algunas viviendas de segunda mano en municipios del área metropolitana de Valencia se ofrecen con descuentos de hasta el 80%: apenas 25.000 euros cuando pisos que antes se ofertaban por 120.000. Otros reclamos son las promociones propias con financiaciones desde 30 euros al mes o pisos nuevos desde 42.000 euros.
En el primer semestre de este año, los activos tóxicos del banco valenciano se incrementaron un 30%. Por ejemplo, los activos adjudicados han aumentado un 22%, mientras que el volumen de suelo calificado como rústico a 30 de junio superaba los 300 millones de euros, un 30% que en el semestre anterior. La política de descuentos del banco intervenido se ha traducido en un incremento «notable» de la venta de inmuebles respecto al año pasado, reconocen desde la entidad.
Las hipotecas caen un 38%
Pese a que las entidades acompañan los descuentos con atractivas condiciones de financiación, las hipotecas volvieron a marcar un nuevo mínimo en junio. En la Comunitat, registraron una caída del 37,9% en junio relación con el mismo mes del año pasado. El capital prestado se redujo en porcentaje aún mayor al pasar de 326,1 a 206,2 millones de euros, un 43% menos.
Según los datos del INE, a nivel estatal, el número de hipotecas constituidas sobre viviendas ascendió a 24.321 en junio, un 25,2% menos que el pasado año.



