alicante. Fiestas nocturnas, botellones, acampadas, basuras y escombros acumulados entre la cada vez más mermada vegetación. Tránsito de de camiones y vehículos privados, e incluso instalaciones de carpas para pernoctar. El Cabo de las Huertas, pese a ser un espacio protegido por su valor ecológico y ambiental, es objeto de todas estas actividades que inciden negativamente en su conservación y lo degradan. Una situación que se prolonga desde hace año y que ha llevado a los vecinos a denunciar las agresiones a las que se somete este paraje natural de la ciudad, que ellos mismos sufren a diario, y a reclamar a las autoridades y responsables de Medio Ambiente la adopción de medidas que contribuyan a evitar los daños que se ocasiona en este espacio costero del término de Alicante.
Jesús Bernal, vecino de la urbanización Las Hadas, y también Juan Aracil y Pablo Lizón, miembros de la comunidad de propietarios de este complejo residencial, lamentan el comportamiento incívico de los numerosos ciudadanos que acuden al Cabo de las Huertas con sus coches y caravanas y montan carpas y tenderetes para acampar, y que tienen en la zona verde de este lugar, presidido por la edificación y las instalaciones del faro, un espacio en el que habitualmente tiran las basura s y los enseres domésticos de los que se quieren deshacer. Pero sobre todo, lo que critican es que para acceder a la zona costera del Cabo, a los espigones situados junto a la playa de San Juan a la que dan continuidad, se haga por veredas que se han convertido en caminos por el que pasan los coches con el consiguiente perjuicio para la vegetación y la zona natural de este lugar.
Aseguran, y así lo han constatado en números reportajes gráficos, que por estos caminos pasan también camiones de gran tonelaje y camionetas para la recogida de basuras, caravanas, y camiones que vierten escombros. Bernal refiere que «inicialmente la recogida de basuras se realizaba a través de la calle El Nudo, que está asfaltada y llega hasta la misma playa de San Juan, pero que sin embargo ahora se hace por estos caminos por los que se ve que es más cómodo pasar, pero que degradan la zona». Los vecinos aseguran que estos vehículos y cientos de coches particulares acceden, a todas horas del día y de la noche, subiendo por la acera de la calle Musola. Por ello, reclaman que se instalen pivotes o piedras que no rompen con el medio ambiente para que se impida el acceso a los coches.
Por su parte, Pablo Lizón y otros vecinos que afirman sufrir las consecuencias, señalan que por las noches son los jóvenes los que se concentran en el espacio que va desde la Cala de los Judíos y Cala Palmera hasta el faro para celebrar el botellón. Fiestas que se convocan a través de las redes sociales y a las que acuden con equipos de música que los ponen a todo volumen, si n olvidar los gritos y la algarabía que se organiza hasta altas horas de la madrugada y no deja descansar a los residentes.
Además, se quejan de que a la mañana siguiente todo el espacio donde se reúnen los chavales y los alrededores aparecen llenos de plásticos, restos orgánicos, cristales, defecaciones y otros residuos.
Desaparición de especies
Jesús Bernal y Juan Aracil, este último presidente de la urbanización Las Hadas, critican que se haya llegado a esta situación sin que desde la Dirección General de Costas ni desde el Ayuntamiento de Alicante se hayan tomado medidas para evitar la destrucción tanto de la fauna como de la flora autóctona de esta zona que en ocasiones son únicas, y que están desapareciendo. Bernal recuerda con nostalgia como hace años se podían ver conejos por el Cabo de las Huertas y también erizos terrestres, pero que han ido desapareciendo por la presión medioambiental que ejercen los ciudadanos.
Presión que también sufren los residentes, que denuncian las por las molestias que causan el constante tránsito de vehículos y los ruidos y nubes de polvo que provocan cuando suben el bordillo, además del peligro de atropello por las infracciones de tráfico con entrada de vehículos por dirección prohibida.
Recuerdan que todos estos problemas los denunciaron ya en octubre del año 2005, que se envió un escrito a la Dirección General de Costas exponiéndole la situación. Denuncia a la que le contestaron que se había realizado una inspección por el vigilante de Costas y no se había localizado vertido de escombros. Algo que los vecinos pueden rebatir con fotos y vídeos en los que se observan montones de escombros o camiones arrojándolos.
Además, indican que se les informaba que la prohibición de estacionamiento de vehículos solo afectara a la playa , pero que debido a que el estacionamiento de vehículos puede producir una degradación de la zona costera, «se ha instado al Ayuntamiento para que coloque un cartel indicativo de prohibición de circulación y estacionamiento, e impida dicha conducta con algún elemento a modo de pivotes o cadenas», lo que le llevó a decir a Bernal que «seguimos esperando esa actuación del Ayuntamiento».






