
Gracias a un tratamiento preventivo que se ha extendido este año a más de 200 zonas y a las escasas lluvias de estos meses pasados, las denuncias y alertas vecinales por la presencia de plagas de mosquitos han caído en picado, según informaron ayer fuentes municipales.
La concejalía de Sanidad elabora un mapa con los lugares donde es más probable la aparición de estos molestos insectos, que se reparten principalmente en las pedanías próximas al lago de la Albufera y los barrios de la periferia, donde todavía hay red de acequias en servicio.
La empresa Lokímica es la encargada de dicha fumigaciones, que se extienden también a las cucarachas. La eclosión de todas las larvas fue seguida, indicó uno de los responsables de la compañía, por un periodo de deshidratación. «Estos insectos apenas pueden subsistir en esas situaciones y mueren en poco tiempo».
Eso es lo que ha pasado este año, a tenor de los datos que manejan en Lokímica y la propia concejalía. «Sí que se han producido problemas puntuales pero ha sido en viviendas particulares o en piscinas comunitarias, debido a la falta de mantenimiento», precisaron los primeros.
La crisis económica ha afectado a los presupuestos de muchas comunidades de vecinos, que han dejado fuera de los recibos el gasto anual de limpieza y mantenimiento de las piscinas. Eso ha motivado que la desinsectación en estos casos sea «a veces superior a lo que hacemos en la vía pública», aunque sin especificar la cifra de servicios.
La limpieza periódica de los imbornales también ha motivado el descenso de las quejas. «Llevamos un verano muy tranquilo», para añadir que tampoco se ha detectado la presencia masiva de los llamados mosquitos tigre, una variedad de marjal y que otros veranos había causado más de un quebradero de cabeza en las pedanías que recaen a la Albufera.
Otro componente que explica la ausencia de alertas es la paralización de la mayoría de obras públicas. Los vecinos de Ruzafa todavía recuerdan el incremento de ratas y cucarachas durante la excavación de la línea 2 del metro que pasa por esta parte de la ciudad. La escasez de lluvias hace que los insectos mueran. «No pueden regular su temperatura corporal y se deshidratan», indicaron desde Lokímica para la tranquilidad de los vecinos que se quedan en la ciudad en agosto.














