El sector turístico de la provincia de Castellón ha optado por hacer un último esfuerzo antes de cerrar la campaña estival y ya son muchos los empresarios que han decidido, al menos en principio y en la medida de sus posibilidades, asumir en la subida del dos por ciento del IVA.
Sin embargo, la preocupación por el futuro planea sobre los dueños y trabajadores de hoteles, restaurantes o agencias de viajes que, desde el anuncio de la medida, no han dejado de hacer cábalas para tratar de cuadrar sus cuentas. Y es que todos coinciden en que los dos puntos de aumento -el impuesto pasa del ocho al diez por ciento- «afectará y mucho» a la rentabilidad de un sector que este año ya se ha enfrentado a una drástica bajada del gasto de turistas y vecinos.
Ante este panorama no es de extrañar que la mayoría de empresarios hayan optado por hacer la transición más suave y tratar, al mismo tiempo, de cerrar la campaña estival con datos decentes. Así, al menos durante el mes de septiembre asumirán la subida para, a partir del otoño y, sobre todo del año que viene, ir ajustando los precios de forma progresiva.
«Lo que está claro es que, tarde o temprano, el ciudadano lo va a notar, porque cualquier subida siempre influye», comentaban desde la agencia Viajes Azahar, explicando que la intención «de la mayor parte de hoteles y servicios con los que hemos hablado es mantener sus precios hasta cerrar la campaña de verano. Después, ya veremos que hacemos».
De hecho, señalaban que este verano, aún con un IVA reducido, ya se ha notado un ligero descenso en cuanto al número de reservas de viajes. «La gente ha venido más a preguntar, pero a la hora de contratar han sido muchos menos que en años anteriores», explicaban. «Además, quienes finalmente lo han hecho iban en busca de paquetes vacacionales completos, sobre todo cruceros, porque ha habido grandes ofertas y tienen mucha publicidad», añadían.
Del mismo modo, en la agencia Planatours de Burriana apuntaban que «ya se están estudiando y negociando los paquetes turísticos para el año que viene», aunque no sin dificultades. Así, alertaban de que los dos puntos de aumento en el IVA «se van a notar porque, aunque tratamos de ajustar los precios todo lo que podemos, la rentabilidad es baja y llega un momento en que no se puede recortar más». «No podemos quitarnos los pocos beneficios que nos quedan», decían.
Además, recordaban que no es sólo el sector turístico el que se verá afectado por la medida, «sino que subirá todo en general, lo que significa que el consumo bajará notablemente. Veremos que pasa a partir de septiembre».
Incluso el diputado provincial de Turismo, Andrés Martínez, reconocía ayer que «no es una buena noticia», a pesar de que comprendía que «es difícil cuadrar las cuentas y hay que hacer casi encaje de bolillos en el tema económico».
De todos modos, Martínez reivindicó su apoyo a los empresarios alegando que «el sector turístico es uno de los principales valedores de la economía». Por ello, recordaba que «ya pedimos en su momento que se les aplicase el IVA reducido y es una reivindicación que seguiremos manteniendo a pesar de las circunstancias, pues nos gustaría que, en el momento en que la economía comience a recuperarse, se reconsidere la situación».
También en la restauración están haciendo reajustes pese a las graves dificultades por las que pasan. En este sentido, el representante del sector en Ashotur, Agustín Platillero, apuntaba que «la mayoría de los bares y restaurantes con los que hemos hablado no van a aumentar los precios mientras se pueda, porque con la que está cayendo no quieren arriesgarse a perder más clientes». «Eso no quiere decir que dentro de un tiempo no los suban», matizaba.
Y es que lo cierto es que, para ellos, los gastos también se incrementarán notablemente a partir de septiembre. La luz, el agua, el gas, la gasolina, los alimentos,... Todo va en ascenso por el progresivo aumento de precio de las materias primas y el margen de beneficios es cada vez más escaso.
A pesar de todo, reiteraba Platillero, «son muchos los que están dispuesto a hacer un nuevo esfuerzo y mantener los precios». Sobre todo tras notar, este verano, una notable caída en el consumo medio por turista. «Este es un sector muy atomizado y no es fácil generalizar pero la caída está entre un 15 y un 20 por ciento, aunque hay establecimientos que han perdido hasta un 30 o 40 por ciento de beneficios. La gente está mal y se nota», concluyó.







