
Entrada a la discoteca ya cerrada. / LP
Un Sur nunca fue una discoteca común, si no más bien un 'urban club' con personalidad, para noctámbulos vocacionales y persistentes y la última estación antes del alba para gente seria en noches de desliz. Siempre tuvo nivel y su público abarcaba un amplio espectro de edades, status social y procedencias, pero nunca estuvo abierta a los públicos de chancletas, botellones, ni 'estropeaos' de polígono, (ya me entienden).
Gran parte del peso en cuanto a imagen y relaciones públicas de Un Sur recaía sobre todo en su máximo responsable, un personaje singular, abierto y sabedor de lo que quería como Paco Arnal, 'Paquete' para sus muchísimos amigos.
Estaba en la calle Maestro Gozalbo y antes de inaugurar en 1985, aquel local lo tuvo Paco Pardo que lo abrió como Oggi, la primera discoteca que exhibió en Valencia un rayo láser y una pista giratoria, dos novedades en aquellos finales de los setenta que se convirtieron en un reclamo por sí mismas. Tambien fue NCC o New Café Concert, de la mano de Toni Pep Rodriguez, un excelente músico hoy afincado en Berlín, que hizo del local un club cosmopolita y abanderado de 'La Movida' y programó conciertos en esa onda como Parálisis Permanente, Alaska y los Pegamoides, Seguridad Social, Los Rebeldes o Derribos Arias,
'Paquete', tras un verano en Amnesia de Ibiza, lo que quería era renovar su visado, regresar a Miami en donde había vivido una temporada y abrir algo con Alex Carnaru, el dueño de la conocida charcutería Vela; pero se cruzó en su camino Pepe Llamas y le convenció de reabrir aquel local tan céntrico y con tan buena pinta, ni grande ni pequeño y cómodo de controlar. Lo decoró Jorge Benlloch en un estilo innovador y minimalista, con materiales industriales y metálicos .
Por cierto, el nombre procede de un error. Paco en Miami frecuentaba una discoteca llamada One South y al querer traducirlo le salió Un Sur.
Acertaron y el club enganchó rápido y se convirtió en poco tiempo en un sitio especial para cierta élite incluso intelectual. Muchas noches las colas en la calle eran tremendas y la gente esperaba a que salieran cuatro para entrar cuatro más y así cada semana de jueves a domingo.
Su primer dj. fue Pablo Vivancos que tuvo muy claro que el funky era la música que había que pinchar, como hizo el cotizado Lucky cuando ocupó la misma cabina.
E n la puerta, todo un clásico, un maestro de la recepción que venía del Ku de Ibiza como era Toni Cristo, en las antípodas de los armarios roperos y maleducados de ahora. Otros de los grandes fichajes de Arnal a lo largo de los años fue José Luis Domingo, pura mano izquierda procedente de Woody, Emilio Jurado fichado desde Distrito 10 o Pepe Bermejo.
Bailando desaforadamente o arrimados a las barras se vió reiteradamente a personajes tan dispares como Santiago Auserón, Imanol Arias, Willy Montesinos, Romario, Carmina Ordoñez o sus hijos, Cayetano Rivera y Julian Contreras, siempre por separado o Mikel Erentxun, Tino Casal, Francis Montesinos, José Manuel Casañ, Aspar, Albelda ,o al futuro marido de Madonna y director de cine, Guy Ritchie, cuando no era más que un aspirante a realizador de cortos. Eso sin contar a políticos, jóvenes empresarios , profesionales de diferentes sectores y al gremio de la noche, atraídos por la buena música y un ambientazo que iba en aumento según avanzaba la noche. Un Sur era diferente, selectiva y aceptada tanto por clásicos como por modernos.
Un Sur también atravesó por malas épocas, bajones de público difíciles de remontar que dejaban la discoteca vacía, como cuando inauguraron La Indiana y Giorgio Enrico, pero lo superó una y otra vez, hasta que hace unos meses, 'Paquete' decidió echar el cierre cuando sus clientes ya eran los hijos de quienes la inauguraron y dejó de divertirse con el club. Arnal, centrado ahora en su restaurante en la Marina Real 39º 27 N, no descarta volver a abrirla o quizás venderla si alguien se atreve.













