A las diez de la mañana, los vecinos del número 93 de la avenida Maestro Rodrigo escucharon ayer un fuerte quejido, un ruido sordo de algo que se rompe. La tercera palmera que se desplomaba en Valencia desde el 31 de julio caía sobre la calzada, según afirmaron testigos presenciales, aunque sin causar daños a los vehículos.
El motivo de la rotura fue la sequedad del tronco, afectada por el fuerte calor de estas semanas, indicaron fuentes de la concejalía de Parques y Jardines. Los técnicos descartaron en la primera inspección que se trate de picudo rojo o cualquier otro parásito de este tipo de arbolado. Tras una primera actuación de los bomberos, la contrata de poda taló la parte del tronco que se había quedado en el cepellón.
Las mismas fuentes comentaron que, aunque la palmera estaba aparentemente sana, el interior estaba seco, por lo que el colapso se produjo como «un infarto», en un símil con una dolencia humana. Cuando se produjo el segundo desplome, el pasado jueves en la avenida Ausias March, la concejalía anunció la orden a las brigadas de descargar de los frutos datileros todas las copas, al menos en las grandes avenidas y bulevares, para así quitar peso a los ejemplares más grandes e inclinados.
Además, se anunció un estudio de todo el arbolado de la ciudad (sólo en el apartado de palmeras hay 30.000 unidades), para establecer un llamado mapa de riesgo y establecer una serie de prioridades. Las de Maestro Rodrigo, en el barrio de Campanar, fueron podadas el pasado mes de marzo.
En el Ayuntamiento insisten en que este fenómeno que suma ya tres caídas en apenas ocho días es «normal» y se ha producido otros veranos, aunque el portavoz de Esquerra Unida, Amadeu Sanchis, vinculó estos hechos con los recortes en el presupuesto municipal.
El edil pidió al gobierno municipal que «tome cartas en el asunto» y actúe «de manera inmediata» ante la situación que se está viviendo este verano en Valencia de caídas de «múltiples» ejemplares de árboles y palmeras, «algo que no había ocurrido nunca en nuestra ciudad».
El dirigente de izquierdas subrayó la «relación directa» entre los recortes en los servicios públicos con los problemas que están surgiendo con los árboles. «Muchos se caen y otros se encuentran en fase terminal», aseguró.
Por ello, advirtió que estarán «muy atentos a cómo evoluciona este problema a lo largo de las próximas semanas» y destacó que no dudarán en exigir «que se incrementen las partidas necesarias».
La sequedad no se puede atribuir a la falta de riego, reiteraron ayer desde la concejalía, al igual que se argumentó con los desplomes habidos en Gregorio Gea y Ausias March. Para el análisis de los árboles, se ha llegado a un acuerdo de colaboración con la Politécnica.
El Ayuntamiento realiza desde hace años un seguimiento a las palmeras por el picudo rojo, una plaga que llegó a la Comunitat por la introducción de ejemplares importados que no habían seguido las normas obligadas. Sanchis comentó la situación de un parque en Nazaret, limítrofe con el puerto, donde al menos hay media docenas de palmeras secas y con toda la apariencia de sufrir este insecto.
El picudo rojo se introduce en el tronco, donde realiza túneles que atraviesan la zona más sensible del ejemplar y lo matan. El síntoma más característico es la caída de las hojas y el cambio de color en la copa, que se queda aplastada por la falta de savia.













