
Un autobús de la EMT. / J. Monzó
El conductor de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) que dio positivo en un control de alcoholemia en Valencia quintuplicó la tasa máxima permitida. La prueba arrojó un resultado de 0,72 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, según informaron fuentes municipales, superando casi cinco veces el límite de 0,15 miligramos.
Tras realizar el control primero con un etilómetro digital, los agentes trasladaron al chófer a la central de la Policía Local para realizarle una segunda alcoholemia, que también dio un resultado positivo. Como ya informó ayer LAS PROVINCIAS, el conductor de la línea 90 se enfrenta a un expediente disciplinario, además de la pena que le impondrá el juez. El chófer fue detenido por un delito contra la seguridad del tráfico al quedar demostrada la conducción bajo los efectos del alcohol.
El control policial fue realizado la semana pasada en la avenida Pío XII, con todas las garantías para el afectado, después de que un inspector de la EMT informara a la Policía Local de sus sospechas: el presunto consumo de alcohol por parte del chófer.
Un equipo de atestados de la Policía Local realizó las correspondientes diligencias para enviarlas al juzgado de guardia. Los agentes también informaron al conductor del motivo de la detención, así como de sus derechos.
Mientras los agentes realizaban la prueba de alcoholemia, desde la central de la EMT enviaron a otro trabajador que estaba de guardia para que se pusiera al volante del autobús y el incidente no afectara a los viajeros del vehículo.
Las mismas fuentes municipales señalaron que los policías realizaron pruebas de alcoholemia a otros dos conductores de la EMT con un resultado negativo en ambos casos. La empresa, apelando a la protección de la intimidad del trabajador, no facilitó más datos sobre el asunto, pero reconoció que los hechos sucedieron y que el empleado se encuentra apartado de la actividad.
El 21 de noviembre de 2009, la Policía Nacional detuvo a otro conductor de la EMT después de que circulara marcha atrás unos 500 metros por la Gran Vía Fernando el Católico cuando huía de un grupo que pretendía agredirle. El chófer fue detenido por un delito contra la seguridad del tráfico.
El incidente se produjo porque varias personas que asistían a la inauguración de un local ocupaban parte del carril bus. El conductor del autobús de la línea 7 se mostró muy testarudo e intentó pasar a pesar de que no había espacio. Esto causó el enfrentamiento entre el chófer y los allí congregados.













