Sus limitaciones físicas no le impedían moverse con entusiasmo por el Museo del Prado, del que fue asiduo visitante. Apasionado de Goya, enamorado de Gaudí, el modernismo y Barcelona, el controvertido y popular crítico de arte y escritor australiano Robert Hughes fue siempre un amante y un gran valedor de la cultura española. Respetado como uno de los críticos más descarados, irreverentes e influyentes del mundo, Hughes falleció a los 74 años en la noche del lunes. Murió en el hospital de Nueva York en el estaba ingresado para recuperarse de su enésima intervención quirúrgica. Y es que el grave accidente de tráfico sufrido hace más de una década y tras una profunda depresión, mermó sensiblemente las facultades de este corpulento y campechano intelectual. El escritor sintió desde sus años de formación una poderosa atracción por España y se convirtió en asido visitante de nuestro país.




