Es una de las imágenes cada vez más habituales en el verano de la ciudad: las playas urbanas repletas de gente que se desplaza hasta esta zona para cenar en los restaurantes o su propio bocadillo en el paseo Marítimo. Sin embargo, esta modalidad de ocio nocturno tiene hora de caducidad: la una de la madrugada. A esa hora las farolas del paseo se apagan y quedan sólo las que recaen en el carril bus.
Por ello, al ritmo que aumenta el número de vecinos que opta por cenar a orillas del mar también lo hace el número de quejas sobre el apagado del alumbrado a una hora que, para la mayoría de consultados, «es temprana dado que estamos en verano y por las altas temperaturas que tenemos en Valencia, ya que es imposible dormir», afirma Mar Valero.
De la misma opinión es Pilar Orellana, de Patraix, que acude a la playa del Cabanyal desde hace años. Forma parte de un grupo de ocho matrimonios que antes se ubicaba en la zona del Puerto y que, desde las obras para la Copa América, acude a esta parte del Marítimo. Ellos son un ejemplo del malestar por «dejarnos a oscuras en verano, en una ciudad en la que apetece estar en la calle por la noche. No entiendo por qué hace eso el Ayuntamiento», resume esta vecina.
«No nos queda más remedio que irnos antes de esa hora porque nos vemos inseguros. Y eso que aquí la convivencia es estupenda», asegura Carlos López, de Campanar, que acude todos los fines de semana al paseo Marítimo con su esposa y sus nietos.
La consecuencia del apagado del alumbrado es, según los vecinos, la presencia de jóvenes que practican botellón y que eluden la vigilancia policial del paseo de Neptuno y de la propia dársena. «Aparecen sobre las doce y media de la noche porque saben que van a estar sin luz», afirma Julia Ferrando.
Politica de ahorro
Fuentes del Ayuntamiento de Valencia explicaron que la decisión de apagar el alumbrado del paseo Marítimo se adoptó «para ahorrar y reducir el gasto». Esos puntos de luz se colocaron a petición de los hosteleros para mejorar la seguridad ciudadana y evitar robos en las terrazas de los restaurantes. Por eso se mantienen las farolas de la carretera aunque el paseo se quede a oscuras.
Además del paseo Marítimo hay otros espacios de la ciudad que también han visto disminuir el número de luminarias encendidas. Jardines como el cauce del río Turia, calles comerciales como Colón o vías principales como las Grandes Vías, además de parques, monumentos y puentes. Con esta decisión el Ayuntamiento estimaba un ahorro de 1.075 megawatios al mes, lo que repercutiría en un ahorro de unos 170.000 euros mensuales en la factura de la luz.
Las quejas de los vecinos habituales en las noches del paseo Marítimo coinciden con la polémica levantada recientemente por el consumo del alumbrado público en la ciudad. El grupo municipal Compromís criticó que Valencia consuma tres veces más electricidad que cualquiera de las ciudades alemanas o belgas y denunció un gasto de 104,9 millones de euros entre 2004-2012 por ese concepto.
Sin embargo, el vicealcalde Alfonso Grau aseguraba una reducción del consumo en el alumbrado público del 24% entre los años 2008 y 2011. Además, Grau subrayaba que durante los cinco primeros meses de este año, y tomando como referencia el mismo periodo del año anterior (enero-mayo), el descenso era del 8,53%.













