Con la llegada del verano las actividades lucrativas en las playas de la Comunitat se disparan. Gafas de sol, pareos, pulseras, refrescos son algunos de los productos estrella con los que los vendedores ambulantes hacen negocio a escasos metros del mar. Los ya habituales masajes también cobran su protagonismo en el litoral valenciano. Pese a que a muchos pueda parecerles una estampa bastante normal, no deja de ser una práctica ilegal que la Policía Local vigila muy de cerca. Desde finales de junio se ha puesto en marcha un operativo con el objetivo de erradicar este tipo de negocio en la costa valenciana. El resultado ha sido la reducción considerable de masajista ilegales y en las ventas ambulantes gracias a las intervenciones policiales en las playas de Valencia, así como en las de Dénia, Xàbia, Cullera y Gandía.
En la Malvarrosa, una de las más concurridas, es donde más se ha intensificado la presencia de los agentes. La consecuencia es erradicarlo de esta zona, para ahuyentar a los vendedores otras playas con menos vigilancia comolLa Patacona, Vistabella o Port Saplaya.
«La policía suele controlar más la playa de la Malvarrosa por eso nos movemos por aquí» declara un vendedor de origen nigeriano que pasea por la Patacona ofreciendo pulseras, collares y anillos. Es una práctica ilegal y lo saben, por lo que evitan toparse con los agentes. De momento el cambio de ruta parece la mejor opción. «La parte de costa de la Malvarrosa tiene una mayor vigilancia porque está pegada a la ciudad» afirman fuentes policiales de Valencia.
Trabajan bajo el sol con el miedo a ser descubiertos en cualquier momento y que, en el mejor de los casos, se les confisque la mercancía. La multa mínima a pagar por ejercer esta actividad ilegal es de 300 euros para mercancía falsificada y 50 si es original. ¿Y qué ocurre con todo lo que se requisa? Tienen la opción de recuperarlo si pagan la multa, eso sí, siempre que demuestren con facturas donde y cómo han comprado esos productos -algo que muchos no pueden hacer-. «Esto no es legal, siempre esquivando a la policía, pero tengo que comer y por eso lo hago», dice un latero.
Port Saplaya es otro de los lugares más frecuentados por estos comerciantes. «La Policía Local de Valencia está desplazando a los vendedores, pero nosotros intentamos que también salgan de aquí» explican fuentes policiales de Alboraya. Todos los veranos se enfrentan al mismo problema y los métodos de actuación son similares. A primera hora de la mañana los agentes patrullan por la costa para interceptar a vendedores y gorrillas y disuadirlos para que abandonen la zona. Pero la única arma con la que cuentan ante esta ilegalidad es la de imponer incidencias a los vendedores y confiscarles el material en venta. «Diariamente se confiscan latas y demás» apuntan desde Alboraya.
Pero los vendedores ambulantes ya han ideado nuevas formas de evadir a los agentes; llevar mochilas pequeñas con menos botes o esconderlos bajo la arena es la nueva moda, con la que se ahorran problemas, al mismo tiempo que consiguen salvar sus productos.
Más control, menos ventas
La Policía Local de Cullera intenta erradicar este tipo de actividades ilegales por lo que se ha intensificado la vigilancia con agentes que se adentran en la arena. «Hay menos vendedores pero es difícil identificarlos porque cuando ven a los agentes, como van vestidos de particular se esconden entre la gente», explica el edil de Playas, Pepe Gil.
Desde hace muchos veranos, el paseo de Cullera acoge a decenas de vendedores de una gran variedad de productos, tanto películas y música, como de moda. Sin embargo, los veraneantes en esta costa valenciana han notado que este año hay menos afluencia de 'manteros'. Esto se debe al aumento de la vigilancia policial y de la prevención.
En la zona de El Perelló, cansados de que su paseo se llene de vendedores sin ningún tipo de licencia, la Policía Local también ha aumentado su vigilancia. José Miguel Fos, alcalde de la localidad, explica que «gracias a las labores preventivas de los agentes la venta ilegal ha disminuido hasta el punto de ser casi nula», según informa la delegación de La Ribera.
En Gandia se producen incautaciones a diario. Este año la Policía Local ha realizado 47 actas de denuncias, «un número no muy elevado si lo comparamos con las 66 que se interpusieron el verano pasado y no ha habido detenciones por el momento», afirma el Jefe de la Policía Local, Marc Cuesta. Aún así, el material requisado asciende a un 17% más este año. Esto es debido a un cambio de estrategia de actuación por parte de los efectivos locales. «Interceptamos a los vendedores al entrar a la playa, por lo que las incautaciones que realizamos son más grandes», informa la delegación de La Safor.
Las operaciones contra los masajistas ilegales también tienen sus frutos. En Denia y Xàbia es muy difícil encontrar ahora estos servicios. Si hubo algún profesional que intentó hacerlo de forma legal, pero el Ayuntamiento se lo negó porque la actividad de masajes no está regulada en el plan de Playas, informa la delegación de La Marina.
Las actuaciones de la policía en las playas de estas tres comarcas costeras de la Comunitat han conseguido frenar las actividades lucrativas en el litoral valenciano aunque la imagen de vendedores en paseos y arena se siga sucediendo este verano.














