Un edificio hermoso pero lleno de grietas, con un tejado donde las ramas se acumulan provocando riesgo de desplome, y un interior lleno de materiales inflamables. Esta es la descripción del actual estado de la alquería de la calle Beato Gaspar Bono, un edificio del siglo XVIII situado, para mayor escarnio, en una zona declarada Bien de Interés Cultural (BIC), junto al Jardín Botánico y el jardín de las Hespérides.
El problema es que este solar está dentro del lote del intercambio del solar de Jesuitas y al no haberse cerrado aún la permuta con la empresa hotelera, el Ayuntamiento no puede hacer ninguna mejora.
Han pasado ya más de cuatro años desde que la asociación de vecinos del Botánico comenzara a reclamar al Consistorio la rehabilitación de este edificio, que forma parte del patrimonio cultural de la ciudad. «Entre las denuncias hemos incluido siempre imágenes para que observaran su mal estado», explica Manuel Carles, vicepresidente de la entidad, que, además, detalla que ya son más de una docena las denuncias presentadas. Quejas, que se suman a otras tantas por una supuesta usurpación de terreno público de parte del solar, donde se construyó una guardería, y que se acumulan desde el 2008.
Los vecinos piden su rehabilitación y ampliación para utilizarla como centro multiusos o en un museo. De hecho, en septiembre del 2011 el concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, declaró que sería rehabilitada y convertida en un Museo de Ciencias Naturales. Sin embargo, casi un año después el Ayuntamiento también ha descartado esta posibilidad. «Es una falta de respeto a la ley y a los ciudadanos por parte de las concejalías de Patrimonio y Urbanismo», denuncia el representante vecinal.
Desde la asociación han denunciado también el riesgo de incendio que existe en la alquería. «El interior es un almacén municipal donde se amontonan toda clase de materiales altamente inflamables de madera junto con bombonas de butano, y la hojarasca, es un polvorín a punto de estallar», declaró Manuel Carles, que ha añadido que las imágenes de esta situación también se han remitido al Ayuntamiento junto con las quejas, para dejar constancia de los riesgos.














