lasprovincias.es
Sábado, 25 mayo 2013
claros
Hoy 13 / 21 || Mañana 11 / 20 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
Una jaula que bate récords

Valencia

Una jaula que bate récords

04.08.12 - 00:14 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Una jaula que bate récords
Dos pájaros sobre los hilos que sujetan la cubierta. / V. Lladró
De pequeño, Bernardino cogió la afición a los pájaros de tanto ir con su padre. «Anavem al paixarell», explica. El 'paixarell' es como se llama en valenciano al pardillo y 'anar al paixarell' consistía en ir al campo a cazarlos, claro, pero no para comérselos, sino «para disfrutarlos». Bernardino dice que «nunca maté un pájaro, ni tampoco lo he comido, y no tolero ver que alguien les haga daño a los pájaros, soy capaz de cualquier cosa».
Ya eran ecologistas a su manera, cuando el ecologismo todavía no militaba y había más bien pocas diversiones donde elegir, y menos en los pueblos. En el suyo, en La Pobla de Vallbona, Bernardino Martínez Ruiz tenía, como muchos otros chavales, todo el campo para explayarse; incluso yéndose un poco más allá, a 'la lloma', es decir, a las primeras lomas montañosas, donde abundaban los cultivos de secanos intercalados con roquedales y montes con pinos, romeros y esparto.
Por disfrutar de los pájaros, de los pardillos o 'paixarells' por entonces, se entiende, según aclara Bernardino, seleccionar, de entre los ejemplares atrapados, los que mejor cantan, para quedárselos, mientras que se sueltan los demás, incluidas todas las hembras. Esto puede parecer cosa fácil, pero no lo es en absoluto y exige mucho oficio, muchos conocimientos del medio en el que se desenvuelve uno, mucho dominio de lo que se lleva entre manos y de las técnicas apropiadas. Labor de años de aprendizaje. Y tampoco es baladí lo del asunto de entretenerse en la valoración de los cantos de unos pájaros. Hay una afición enorme, se organizan grandes concursos y existe todo un compendio de códigos para cada especie, con especialistas que saben lo que no está escrito y aficionados capaces de apostar en serio por cantores con madera de campeones.
El caso es que Bernardino, en cuanto pudo, tradujo su pasión pajarera a la expresión más grande que le fue posible. Cogió uno de sus campos de naranjos, en la misma comarca del Camp de Turia, y lo cubrió de malla metálica. Lo convirtió en una enorme jaula de auténtico récord Guinness, con unos 10.000 metros de extensión y más de seis metros de altura. Nada menos que 60.000 metros cúbicos de jaula. Y metió dentro familias de varias especies, para que criasen.
A sus 'paixarells' de siempre se fueron sumando jilgueros ('caderneres' ), verderones ('verderols'), verdecillos ('gafarrons'), zorzales o tordos ('tords'), codornices ('guatles'), perdices ('perdius')...
El huerto convertido en jaula sigue teniendo naranjos, pero entre ellos puso otros frutales y en los huecos planta hierbas y hortalizas para que los pájaros se desenvuelvan entre ellas y coman. Son el complemento alimenticio al pienso que esparce casi a diario. Planta tomates, lechugas, manzanilla, maíz, 'paixarellera', trababon, coles, mostalla, floreta blanca...
Hoy tiene alrededor de un millar de pájaros y 200 perdices. Estas cuentan con su propia demarcación; una malla parte la jaula para que no vayan a la zona de las aves más pequeñas, ya que las molestarían demasiado y esquilmarían su comida.
Por todos los árboles hay nidos. Bernardino los muestra, rebuscando entre las ramas, mientras revolotean pájaros que eluden la presencia humana. «Este niu es de caderneres, el de ahí de verderols...», va explicando. Pero a menudo añade un tono de desagrado: «Els ous estos están gelats». Quiere decir que están muertos, que no progresaron. Fue por culpa de las olas de calor más fuertes, sobre todo de la de mitad de junio, «perque cogué els ous, va fer més calor del que necessiten, del que els dona la mare».
Sin embargo, de vez en cuando encuentra otros nidos de los que sale la madre. «Está covant-los», indica, satisfecho. A continuación toca con mimo los huevecillos, sonríe y exclama: «Estos están calents; ara sí que tindrem bona cria».
Es tal la envergadura de la población ornitológica que ha reunido Bernardino en esta peculiar arca de Noé que hasta ella van biólogos, estudiosos y técnicos de Medio Ambiente para disfrutar del pequeño paraíso que ha montado. Le han pedido que colabore con organismos oficiales para estudios y repoblaciones, pero se resiste, prefiere su autonomía, no ligarse, aunque no se niega a enseñarlo a quien quiera deleitarse como lo hace él.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
La información de los barrios de Valencia y sus comercios, ahora en internet.
Noticias, agenda, fotos...
Servicios, guía útil...
Entrevistas, gente...
Lo que más te interesa...
Reportajes, comercios...
La información cercana...
Más imágenes destacadas de 1982
Las fotos de la pantanada de Tous de 1982 y sus consecuencias
Síguenos en ·
lasprovincias.es