El descenso general del consumo y las previsiones de continuos recortes en los servicios básicos han hecho mella también en la ocupación hostelera de la comarca de la Ribera, según los datos del mes julio. Lejos quedan las playas del litoral abarrotadas de turistas. Así lo corrobora el presidente de la Asociación de Restaurantes de Valencia, José Palacios. «La ocupación en hoteles y apartamentos ha descendido en julio entre un 7 y un 10%, respecto al mismo mes del año anterior», afirma. Del mismo modo, «para el mes de agosto se prevé un descenso en la misma línea», añade el presidente.
En algunos hoteles de Cullera, este descenso ha sido más acusado, y ha alcanzado hasta un 20% en julio. El presidente sostiene que «ha sido, quizás, el peor mes de la última década», y añade que esto confirma que «el turismo nacional está en decadencia y que además cuenta con pocas salidas».
La reducción de turistas se nota en todos los establecimientos relacionados con el sector en Cullera. Los bares y restaurantes «también están mal, pero el ocio de pubs y discotecas está peor», afirma José Palacios. El consumo entre la gente joven ha retrocedido, si bien el paro entre los menores de 25 años siguen en aumento, según datos del segundo trimestre. El perfil de turista está muy definido en la localidad ribereña en «familia con hijos española, y de entre los 40 y 50 años», asegura Palacios.
Algunos hoteles de Cullera han optado por reducir los precios para paliar las pérdidas.
«Hemos bajado los precios un 5%, porque se preveía una temporada catastrófica», asegura el gerente del hotel El Chalet de Cullera. De este modo, muchos establecimientos han conseguido mantener la ocupación respecto al año anterior, y en algunos casos superarlo. «En nuestro caso la ocupación ha aumentado en julio un 20%», afirma el gerente.
Sin embargo, Palacios considera un error bajar los precios porque «puede significar una pérdida de competitividad y, por tanto, de calidad de servicios que atesorábamos en los últimos años». Muchos restaurantes, optan por innovar con nuevos menús para atraer a la clientela de un poder adquisitivo medio-alto, que «son los que todavía pueden gastar en bares y restaurantes», asegura Palacios.
Se espera que esta caída se engrose con la subida del IVA a partir de septiembre. Los hosteleros asumirán el 2% y mantendrán los precios, lo que les supondrá un duro invierno con una previsión de pérdidas de entre un 15 y un 20% en la zona de Cullera.









