
Rodrigo Rato, el día que dimitió de Bankia. / José Ramón Ladra
El pasado 7 de mayo dimitió Rodrigo Rato como presidente de Bankia mientras el Estado se hacía con el control de la entidad colocando a José Ignacio Goirigolzarri al frente de la misma. La incertidumbre sobre la solvencia del país y, especialmente, de su sistema financiero desató el pánico en España. El resultado de estas dudas fue una enorme salida de dinero que afectó a todos los parámetros que analiza el Banco de España. En su último informe, el supervisor analiza lo ocurrido en mayo.
Sólo durante este mes abandonaron el país 41.294,3 millones de euros. La crisis de Bankia aceleró una evolución de las cuentas financieras del país (las que miden el dinero que entra y sale) ya negativa. En abril se fugaron 26.567 millones aunque el mes de la renuncia de Rato el dato se disparó un 55%. Este repunte es aún más dramático si se tiene en cuenta que la tempestad llegó sobre un suelo ya mojado. En los cinco primeros meses del año han salido de España hasta 163.185,9 millones de euros.
Las fugas en las cuentas financieras del país llegan por casi todos los lados posibles. El grueso aparece en el capítulo denominado «otras inversiones», que el supervisor especifica que se refiere principalmente a préstamos, depósitos y repos (pagarés o Letras del Tesoro con compromiso de recompra de la entidad vendedora). Dicho de otra forma, la fuga fue más grande allí donde están los productos financieros más seguros, los cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos y justo en el mes en el que Goirigolzarri anunció que BFA-Bankia necesitaría hasta 23.465 millones de euros para reflotar esta entidad. El rescate bancario, anunciado el 9 de junio, era tan desconocido como temido durante mayo, mes en el que los españoles sacaron de la banca nacional hacia el exterior hasta 18.560,4 millones de euros. De este modo, de media, cada español cogió 412 euros de sus ahorros y se los llevó fuera de las fronteras.
Esta enorme fuga de capital se unió a la que realizaron los extranjeros que sacaron 13.363 millones de euros de las entidades financieras nacionales sólo durante el mes de mayo.
La evolución durante lo que llevamos de año no resta ni un ápice la gravedad. De enero a mayo se han fugado 108.925 millones de euros. El miedo ha afectado igual a los nacionales (que han sacado depósitos por valor de 54.785 millones) que a los extranjeros (54.139 millones). Durante el mismo periodo del año anterior, los extranjeros aportaron 40.464 millones a la banca nacional mientras que los españoles ya empezaron a sacar su dinero, en concreto, 26.379 millones, la mitad que lo ocurrido en el mes de mayo de este año.
Retirada de la Bolsa
La salida de dinero en las cuentas de los bancos se ha visto acompañada por una retirada de las llamadas inversiones de cartera, que son aquellas en las que el inversor no tiene ánimo de control sino que compra una parte de una empresa con la esperanza de su revalorización y/o por el cobro de los dividendos. En el mes de la crisis de Bankia, los extranjeros retiraron 12.199 millones de euros de estas inversiones de cartera (que fundamentalmente son acciones de Bolsa) mientas que los nacionales se llevaron al extranjero 3.001 millones que tenían invertidos en España.
Los datos acumulados de enero a mayo y su comparación con los de 2011 dan muestra de la tendencia negativa y de la desconfianza que ha generado España durante este ejercicio. Los extranjeros retiraron de enero a mayo de 2011 hasta 2.926 millones, cifra que aumentó casi un 2.300% hasta los 70.140 millones que se sacaron en el mismo periodo de este año.
La situación se empeoró porque el retorno del dinero invertido por los españoles en el extranjero también se frenó. Mientras que en mayo de 2011 volvieron a España 11.693 millones que estaban en el extranjero, en el mismo mes de este año fueron 4.596 millones.
El tercer capítulo que mide las cuentas financieras del país, las inversiones directas, también arrojan un dato negativo. Este apartado mide el dinero que se destina a las empresas en las que el inversor quiere tener el control de la misma.
Durante el mes de mayo, los españoles destinaron 1.859 millones de euros de dinero que tenían en España para controlar empresas que están fuera de las fronteras. Mientras tanto, los extranjeros, y este es el único dato positivo de las cuentas financieras, aumentaron su inversión en las empresas que dominan en España. En concreto, aportaron 620,9 millones de euros a ampliar el control que tienen en el conjunto de las empresas nacionales. Esta aportación mejora muy tímidamente el balance de las inversiones directas en España que, aún así, suman una pérdida de 1.238,9 millones de euros.



