En Pekín era la benjamina de la expedición española. Con 17 primaveras, Lydia Morant se sacó el billete para Pekín. Una experiencia inolvidable de la que disfrutó y aprendió. Cuatro años después consiguió de nuevo el pasaporte olímpico, esta vez con destino Londres.
Hoy empiezan los Juegos para Lydia dentro de la piscina. Pero la nadadora de Gandia está disfrutando de su segunda experiencia olímpica desde el mismo día que aterrizó en Londres. Ha tenido en sus manos la antorcha y se ha hecho una fotografía con uno de sus ídolos: Pau Gasol. Disfrutó como una niña en el desfile inaugural. Desde su tierra natal, mucha gente estaba pendiente del televisor, entre ellos, su madre, Gracia.
Nada más terminar la espectacular apertura de los Juegos envió a su progenitora varias fotografías: «¡Mírala cómo disfruta!». Eran las tres de la madrugada pero esa noche no hacía falta dormir, había que soñar despierto: «21 añitos y va a disputar su segundos juegos», apuntaba Gracia. La madre de la nadadora viajó el domingo hasta la capital británica para apoyar a su hija desde la grada. Ella es testigo de la pelea constante de Lydia: «Trabajan mucho durante todo el año. En deportes tan minoritarios no está reconocido todo el esfuerzo que hacen. Es una lástima. Pero ahora toca disfrutar».
Lydia, acostumbrada a pasar más o menos desapercibida durante el resto del año, aprovecha cualquier oportunidad para dar las gracias a los que le muestran su respaldo: «¡Gracias a todos por vuestro apoyo! Se agradece de todo corazón el calor que me llega a través de mensajes, whats ups, mails, llamadas, redes sociales... Un besazo a todos los que estáis pendientes, ya sólo queda un día mas para intentar ampliar nuestro sueño».
Con la energía que le ha transmitido su gente, Lydia arranca su participación en los Juegos. En Londres, la expedición española ha dejado escapar ya muchas de las opciones de medalla que tenía, pero ella no siente presión.
Tanto ella como sus compañeras en la prueba de relevos 4x200, Patricia Castro, Melanie Costa y Mireia Belmonte, saben que serán unos Juegos complicados. Con llegar a la final el objetivo estaría más que cumplido, pero no renuncian a nada. En el Europeo de Hungría lograron un nuevo récord nacional, pero una mala salida fue suficiente para que los jueces las descalificaran. Las cuatro nadadoras tienen la ocasión de repetir la marca que podría hacerles entrar en la historia de la natación española.




