Uno de los primeros pasos que ha tenido que dar el Gobierno antes de recibir el dinero del rescate ha sido la creación de la llamada Asociación de Liquidación de Activos, lo que en román paladino sería un banco 'malo', donde depositar todos los activos tóxicos procedentes del 'ladrillo'.
El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, se había mostrado partidario de esa fórmula en una etapa anterior. Habrá que esperar cuándo se recupera parte de ese dinero ahora 'tóxico', si bien el banco 'malo' constituido en Irlanda con el mismo fin obtuvo en 2011 un beneficio de 247 millones.
Según Jordi Fabregat, profesor de finanzas de ESADE, todo dependerá del tiempo que se tarde en regularizar y «si se puede aguantar un poco» con esos activos para no malvenderlos y obtener beneficios después. El Gobierno ha puesto un máximo de 10 años para regularizarlos, tiempo más que suficiente.
Académicamente explicado, el banco 'malo' es la institución financiera encargada de transferir los activos 'tóxicos' de las entidades a un organismo público que se encargará de liquidar los pagos. O lo que es lo mismo, el Estado comprará los créditos que la entidad es improbable que recupere, a un precio de valor de mercado y contable, y haciéndose cargo de una parte de la pérdida de ese crédito. La pregunta es qué parte de esas minoraciones pagará el contribuyente.



