Estar tumbado en la playa mientras aún, en la cabeza, resuenan con persistencia el teléfono y las teclas del ordenador. Amargarse por la vuelta a la rutina cuando ni siquiera hemos hecho la maleta para marcharnos a nuestro destino de descanso. ¿Le suena? Desconectar del trabajo debería ser el objetivo de las vacaciones, pero a algunos se les resiste: cinco de cada 10 empleados necesitan entre una semana y 15 días para desconectar del trabajo, y uno de cada 10 incluso más tiempo, según la empresa de trabajo temporal Randstad.
Para Ceferí Soler y Francisco Loscos, profesores del departamento de Recursos Humanos de la escuela de negocios ESADE, el tipo de trabajo que se desarrolla, quién está al frente de la organización y la personalidad del propio trabajador inciden en la manera de afrontar la desconexión en vacaciones. Así, a los autónomos y los emprendedores, «por razones obvias», les cuesta mucho más. Pero también es difícil cuando nuestros jefes no conciben el mundo más allá de la oficina, es decir, son unos adictos al trabajo.
«El problema surge cuando ellos no tienen límites entre los espacios de trabajo y descanso, o bien no entienden que sus equipos los tengan o incluso, lo que es más grave, no lo permiten», explica Ceferí Soler. A ello -añade Francisco Loscos- se une la propia personalidad del trabajador: «hay profesionales cuya gestión emocional del 'yo' no es lo suficientemente sólida como para gestionar esa desconexión».
Modificar conductas
Para Ceferí y Loscos, el secreto para disfrutar de las vacaciones satisfactoriamente no es tanto desconectar como modificar los hábitos en el escenario de trabajo. «El periodo vacacional es un excelente momento para, desde la tranquilidad, la distancia y el descanso, reflexionar sobre lo hecho y sobre lo que habrá que hacer, sobre el 'yo' profesional...», explica.
Quizá uno de estos puntos de reflexión sea conseguir identificar, precisamente, en qué momentos hay una necesidad real de conectar con el trabajo durante las vacaciones y cuándo hay una necesidad creada. La primera hay que aprender a «gestionarla desde la desconexión». La segunda se debe, según los profesores de ESADE, a «una errónea gestión emocional en la que el miedo se lleva la palma». «En este caso habría que, por un lado, hacer un esfuerzo por dejar todo terminado y en su punto y, si me apuran, incluiría también la realización de parte de lo que habrá que hacer al regresar. Y, por otro, hacer un ejercicio de autoconvencimiento de que está todo 'ok'», explican.
Saber gestionar el tiempo en vacaciones también nos ayudará a vivirlas de forma satisfactoria. «Muchas veces iniciamos este periodo con la rémora de los malos hábitos de todo el año, y esto nos puede llevar a gestionar mal también nuestro tiempo de vacaciones», apunta Ignacio Buqueras, Presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE), una entidad sin ánimo de lucro cuyos fines son concienciar a la sociedad sobre el valor del tiempo y la importancia de su gestión, así como promover medidas que faciliten una racionalización de los horarios en España.
Desde la ARHOE abogan por seguir también unos horarios durante las vacaciones, aunque sean mínimos. «No conviene pasar de un periodo de tiempos reglados por el trabajo, las obligaciones, etcétera, a un tiempo de anarquía total en materia de horarios», explican desde la entidad. En un decálogo que han publicado recientemente con consejos para gestionar bien el tiempo durante el período vacacional, recomiendan evitar el sedentarismo y reservar tiempo a la familia y los amigos. Y también, claro, a uno mismo.




