Cinco grandes reformas del sistema financiero español -acompañadas de 13 decretos ley relativos al mismo desde el inicio de la crisis- no han bastado para evitar que, al final, Europa haya tenido que salir en su rescate con la nada desdeñable suma de 100.000 millones de euros. Ahora llega el momento de 'limpiar' y sanear definitivamente. Es la última oportunidad.
En el sistema financiero español se da la paradoja de que existen entidades colocadas en el primer lugar de Europa, como el grupo Santander, y otras de las que en Bruselas piden su cierre definitivo. Los errores, coinciden todos los expertos, se centran en las cajas de ahorros y su dependencia política, cuyos excesos han traído gran parte de estos lodos.
Así las cosas, economistas y expertos financieros como el profesor del IESE Juan José Toribio sostienen con rotundidad que la única salida «inevitable» era el rescate; de lo contrario, la situación hubiera sido «catastrófica». A partir de ahora, se emprende un último ajuste de balances. A principios de septiembre -se esperaba antes de finalizar este mes, pero se dio una prórroga- conoceremos el resultado de las auditorías sobre las cifras exactas y las entidades que necesitarán ser rescatadas.
En principio, la primera partida que envía Bruselas es de 30.000 millones y ya se sabe que Bankia encabeza la lista. El mecanismo previsto por el Eurogrupo es que ese dinero se distribuya a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). No obstante, aún está por determinar si será deuda pública española o un préstamo directo a las entidades en dificultades.
A cambio, las entidades rescatadas cumplirán condiciones, como se explica en la letra pequeña del Memorando de Entendimiento (MoU), es decir, del rescate: no podrán repartir dividendos, deberán desinvertir activos y participaciones para aportar al capital que sanee sus cuentas, y habrán de controlar las retribuciones de sus altos cargos.
¿Y cuáles son esas entidades? El profesor de Economía de la Universidad de Chicago y colaborador de FEDEA, Tano Santos, detalla el punto 10 del MoU. Así, los 14 grupos bancarios que existen en España se reparten en cuatro: en el '0' están las entidades que no necesitan ayuda (como Santander o BBVA); en el '1' los cuatro que ya están intervenidos por el FROB (Bankia/BFA, NovaCaixaGalicia, Catalunya Caixa y Banco de Valencia); en el '2' los bancos que precisen capital pero no tienen expectativas de lograrlo en el mercado; y en el '3' aquellos con necesidades de capital y posibilidades reales de conseguirlo en el mercado.
El economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, concreta que hasta septiembre no se decidirá en qué grupo se mete cada entidad, aunque las problemáticas serán las que queden en el '1' y el '2', es decir, las ya intervenidas y las nuevas que necesitarán fondos públicos. Ya en el '3' vendrán aquellas que reciban préstamos preferentes del FROB En definitiva, se trata de un problema de clasificación más que societario o de gobierno corporativo. Por tanto, si de inicio cierra alguna será más porque desaparece la marca al fusionarse con otra, puesto que las franquicias y las carteras son las que «tienen valor».
Pero el profesor de Economía de la Universidad CEU San Pablo, Juan Ignacio Cáceres, sí ve conveniente que desaparezca algún banco y alguna caja, aquellos que no sean solventes y competitivos, igual que con la crisis han desaparecido más de 500.000 empresas. Sus clientes saben que tienen garantizados hasta 100.000 euros por el Fondo de Depósitos (FGD). Por tanto, el rescate -«es de esperar», apunta este experto- supondrá una reducción de entidades y, al final del mismo, habrá un sistema más saneado y fiable. Sin olvidar -añade- que el tamaño seguirá siendo importante, por lo que algunas desaparecerán precisamente a través de procesos de fusión.
Volver al principio
Todo deberá volver a los niveles de solvencia más adecuados, aunque se pierda tamaño y valor, y también a los niveles de ética que la ciudadanía lleva tiempo exigiendo, coinciden los expertos consultados. Y en esto el Gobierno se adelantó a Bruselas, fijando en 600.000 euros anuales la retribución máxima de los directivos de las entidades intervenidas. Otra forma de sanear es sacar todos los activos 'tóxicos', con la creación del banco 'malo', aunque «tardarán años en regularizarse», advierte el profesor Jordi Fabregat, de ESADE.
Y también es exigible que los gestores que llevaron a las entidades a su práctica desaparición rindan cuentas y asuman sus responsabilidades, como parece haber emprendido ya la Justicia (Audiencia Nacional) en casos como la CAM, Caixanovagalicia o la propia Bankia, mientras en el Parlamento las comparecencias celebradas esta semana apenas han servido para escuchar autoexculpaciones. Así, el catedrático de Economía y responsable de Análisis Financiero de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), Santiago Carbó, reconoce que se han detectado prácticas, cuando menos, «poco recomendables» en la comercialización minorista de participaciones preferentes y deuda subordinada.
Lo que sí queda claro es que el sistema financiero español estará, de facto, intervenido. Y el Banco de España (BdE), como apunta Toribio, deberá colaborar con los 'hombres de negro', aportando cuanta información le sea requerida. Más aún, habrá de consultar y refrendar con Bruselas (sede de la Comisión Europea) y Fráncfort (sede del Banco Central Europeo) los pasos que dé. Y dados los errores del pasado, para ello resultara indispensable recuperar su prestigio, aunque su papel inicial sea dirigir el FROB (el gobernador, Luis Linde, será su presidente, y no el subgobernador como hasta ahora).
No obstante, como precisa el consejero del Banco de España y catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, Guillem López Casanovas, «se está trabajando con toda la normalidad y no hay sensación de pérdida de poder». A su juicio, en realidad serán 3.000 'hombres de negro' (todos los que trabajan en el BdE) los que supervisarán que el rescate se está haciendo bien. Es más, dadas las instrucciones de Europa, ahora se tendrá «más claro y sin lugar a interpretaciones» cada paso a dar.
«Supervisados»
No obstante, para López Casanovas «no se trata de una intervención», pese a que reconoce que todo lo que se haga «tendrá que ser supervisado desde la UE», si bien desde el cuerpo de inspección del Banco de España hasta los altos cargos tendrán ahora incluso «más músculo», pues será el propio gobernador quien les diga cómo hacer las cosas. Por tanto, concluye, «no vamos a perder ni autoridad ni poder». Aunque Fábregat cree que, al no mostrarse más duro en sus exigencias durante estos años, el BdE «tiró por la borda la legitimidad que tenía».
Así, y como subraya Carbó, se trata de una «refundación de la banca española» escrita en el MoU, que deberá seguir cuatro pasos fundamentales, desde cambiar la estructura de propiedad y capital (de las entidades que recibirán ayuda europea) hasta readaptar su modelo de negocio, más restringido, con menores riesgos y beneficios mucho más moderados. Todo ello modernizando el entramado institucional y supervisor, y con la consiguiente cesión de soberanía, para terminar recuperando la confianza de la sociedad.
Por delante quedan 18 meses vitales (hasta finales de 2013) para que todas las entidades estén saneadas, incluidos «ajustes internos importantes» -como los define Toribio-, y podamos hablar de que el dinero comienza a fluir a través de créditos a empresas y familias. No obstante, alerta José Carlos Díez, ese tiempo puede no resultar suficiente ante los cambios tan importantes que se deben hacer, incluida una reforma de la Ley de Sociedades.
En esta apreciación coincide Cáceres, quien concreta que el proceso será mucho más lento de lo que la gente cree, porque con un rescate las cosas no cambian de un día para otro sino que harán falta «meses, incluso años, para llegar al funcionamiento normal».
¿Qué será entonces antes, el huevo o la gallina? Sanear nuestro sistema financiero es sólo el paso previo. Para lo demás, según Fábregat, «todavía faltan semestres», porque la salida de la crisis no sólo depende de nosotros sino del resto de los socios de la 'zona euro'... y de la ayuda que venga de ellos. Todo es cuestión de tiempo, y España lo que necesita ahora es justamente ganar tiempo.



