Cajones fuera de su sitio y mantelerías por el suelo, objetos litúrgicos (entre ellos las sagradas formas) esparcidos por todas partes, el despacho del párroco totalmente destrozado... Es el panorama que se encontró la mujer que ejerce de sacristán en la iglesia de San Isidro el pasado domingo cuando acudió para preparar la misa de esa mañana.
Un escenario que se repite por segunda vez este año, pues la parroquia ya fue asaltada el pasado marzo por el mismo procedimiento: varios individuos arrancaron una de las rejas de las ventanas de la casa parroquial y entraron tanto en la casa como en la iglesia. En aquella ocasión, además de revolver cajones y la rotura de ventana, reja y puerta de acceso al templo, los ladrones se llevaron 250 euros del cepillo de Cáritas.
Ahora, según detallaron ayer desde la asociación de vecinos de San Isidro, la cuantía sustraída «ha sido algo menor, alrededor de 200 euros», también de los donativos destinados a Cáritas y de los portalámparas de las imágenes. Pero los daños han sido cuantiosos: reja arrancada, ventana rota y todo los objetos litúrgicos por los suelos.
«Ha vuelto a ocurrir exactamente lo mismo, pero la ventana y reja arrancada ha sido la colindante a la del robo anterior, ya que aquella está tapiada desde el robo de marzo», explicó el presidente de la asociación de vecinos.
Tras el susto inicial, los presentes avisaron a la Policía, que se desplazó hasta la calle San Isidro y ordenó el desalojo de la parroquia (un edificio que data de 1902) para tomar huellas e inspeccionar la zona.
Misa en el hogar del jubilado
Ante la imposibilidad de celebrar la misa dominical en el templo parroquial, el vicario decidió trasladarla al hogar del jubilado, ubicado al lado de la iglesia. Fue oficiada por el vicario, ya que el párroco titular, Ramón Rodríguez, se encuentra de vacaciones en Centroamérica, en concreto, de misiones.
Al tratarse del segundo robo y ante el hecho de que los ladrones únicamente se hayan interesado por el dinero, la asociación de vecinos decidió hacer público el saqueo a la parroquia por el temor que existe entre los residentes a que la oleada de robos se extienda a las casas unifamiliares.
«La iglesia está en una zona aislada, próxima a las cocheras de la EMT, y con casas dispersadas, por lo que hay miedo entre los vecinos», comentó. Por ello, la entidad vecinal reclama también más presencia policial en la zona de la calle San Isidro, donde se ubica la parroquia.
La iglesia, también conocida por parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados y San Isidro Labrador, está propuesta para ser declarada Bien de Relevancia Local. Es obra de Joaquín María Arnau Miramón, autor también del desaparecido palacio de Ripalda.
No es el primer asalto que se produce en iglesias de la ciudad ubicadas en puntos aislados o próximos a la huerta, pues en julio de 2011 la ermita de Font d'en Corts también fue asaltada y robaron el sagrario y el cáliz, mientras que no tocaron el dinero del cepillo.














