
José María Ángel, primero por la izquierda, junto al resto de senadores socialistas que presentaron ayer la iniciativa. / Efe / Ballesteros
El PSPV volvió a practicar ayer eso que a los socialistas valencianos se les da tan bien en ocasiones y que consiste en divisar un charco y poner todo el empeño en pisarlo hasta quedarse bien empapado. Con un escenario económico cada vez más oscuro y con ajustes un día sí y otro también que acentúan el malestar ciudadano contra el Ejecutivo, dos senadores socialistas valencianos, Carmen Alborch y José María Ángel, decidieron que era un buen momento para mostrar su apoyo a la defensa «del futuro de la lengua catalana».
La iniciativa se tomó en el Senado. El PSC impulsó allí una declaración prácticamente calcada a la que un día antes había sido aprobada por la Junta de Portavoces del Parlament de Cataluña -con el apoyo de todo al arco parlamentario catalán, con la excepción del PP y Ciutadans- a favor de la unidad de la lengua catalana y crítica con las modificaciones legislativas sobre la lengua aprobadas en las últimas semanas en Aragón y Baleares. Ambas regiones han impulsado en las últimas semanas sendas decisiones en las que marcan distancias con los criterios de unidad de la lengua impulsados en una y otra región por los anteriores gobiernos. En Aragón, la nueva ley de lenguas pasa a denominar el catalán que se habla en la Franja de Ponent como «aragonés meridional o septentrional». En Baleares, el Gobierno de José Ramón Bauzá ha aprobado que el catalán pase a ser mérito y no requisito para la función pública.
Contra estas iniciativas legítimas de dos gobiernos autonómicos, el Parlamento catalán primero, y los senadores socialistas -incluídos los valencianos- después, decidieron movilizarse. La declaración proclama en su introducción que el catalán lo hablan «más de nueve millones de personas en cataluña, País Valenciano, las Islas Baleares, la Franja (Aragón), la ciudad de Alguer (Cerdeña), las comarcas históricas de Francia, conocidas como Cataluña Norte, el Carche (Murcia) y el Principado de Andorra». En otro momento, constata que la comunidad lingüística catalana se extiende «por cuatro estados distintos y por diversas admninistraciones subestatales».
En el apartado de conclusiones se mencionan las modificaciones legislativas de los Gobiernos aragonés y balear como un «deterioro del estatus legal de la lengua» que no se ajusta «ni a la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, aprobada por unanimidad en el Congreso de los Diputados, ni a los respectivos estatutos de autonomía de ambas comunidades». Se considera que «hay que denunciar el uso de denominaciones de la lengua catalana impropias, que contradicen los principios científicos y académicos y que cuestionan la realidad cultural de la unidad de la lengua» y que deben impulsarse acuerdos entre los territorios «que tienen la lengua catalana como parte de su patrimonio cultural». Por último se emplaza al Gobierno central a adoptar «las medidas correspondientes a favor del reconocimiento de la unidad de la lengua catalana» y se anuncia para el próximo periodo de sesiones una proposición de ley «sobre el reconocimiento y el fomento de las lenguas de España».
El texto está firmado por ocho senadores socialistas: dos catalanes, uno balear, otro aragonés y los dos citados valencianos. ¿Y qué justifica la presencia de los parlamentarios del PSPV? Las fuentes consultadas por este diario especificaron que en el primer párrafo del texto se hace una referencia a que el catalán ha recibido históricamente distintas denominaciones -«catalán, valenciano...», se cita- como áun sucede hoy, como expresión de la riqueza de sus variantes y modalidades. Esa referencia al valenciano, en la parte de la introducción, habría sido la aportación de los senadores valencianos para dar su apoyo a la declaración. En el texto aprobado por el Parlament de Cataluña no sólo no figura esa referencia al valenciano, sino que la alusión a que «el catalán es la denominación que recibe la lengua que se habla en el País Valenciano» figura en el primer punto de las conclusiones.
Desde el PP, el portavoz en el Senado Pedro Agramunt lamentó que los socialistas valencianos avalen con su firma un texto que utiliza el término 'País Valenciano' y no el oficial de Comunitat y que «trata de imponer los 'països catalans' con la de problemas que todos los ciudadanos atravesamos en estos momentos». «Siguen viviendo en el siglo XIX, con sus juguetes rotos», concluyó.





