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Larga vida al misterio Dylan

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Larga vida al misterio Dylan

El FIB se rinde a los himnos del americano, que hizo honor a su fama de enigmático

14.07.12 - 00:15 -
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A sus 71 años de edad, Bob Dylan demostró ayer en Benicàssim porqué es considerado una de las más grandes leyendas vivas de la música contemporánea. El trovador de Minnesota llegó, vio y triunfó nada más poner un pie sobre el escenario Maravillas. Por algo su actuación era la más esperada no sólo del día, sino del FIB entero y -¿por qué no decirlo?- del año, al menos, en Castellón. Una provincia mal acostumbrada por la organización del evento (en estos 18 años de festival ha recibido a Lou Reed, Leonard Cohen o Brian Wilson, entre otros), pero que sabe quitarse el sombrero cuando está ante un auténtico maestro.
Quien no se quitó su clásico sombrero blanco, ni falta que hacía, fue el norteamericano, parco en palabras -no se dirigió apenas al público ni se dejó fotografiar- pero al mismo tiempo intenso. Y aunque si bien es cierto que el tiempo ha castigado su profunda voz, su armónica y sus letras suenan hoy con la misma fuerza e intensidad que hace una, dos y hasta cinco décadas. Poesía en estado puro.
Combinando armónica y teclados, Dylan fue reinterpretando, a veces hasta hacerlos casi irreconocibles, los clásicos con los que ha logrado emocionar a varias generaciones, las mismas que se dieron cita ayer en el recinto de conciertos del FIB para asistir a uno de esos momentos que nunca se olvidan. 'Tangled up in blue', 'Things have changed' o 'Desolation Row' fueron sólo algunos de los muchos himnos con los que 'el bardo de Duluth' deleitó a la audiencia de Benicàssim. Un momento único y perfecto. Irrepetible.
Desde primera hora de la tarde, cientos de fans aguardaban a pie de escenario al 'profeta del rock'. Y es que ya se sabe que quien algo quiere, algo le cuesta. Eso sí, la recompensa fue enorme. Tan enorme como el dios Dylan, que dejó Benicàssim entre aplausos y ovaciones de parte de un público que, por otra parte, le perdona absolutamente todo, incluso que ni siquiera les regalara un «gracias por venir».
Pero no sólo de Dylan vive el hombre, y mucho menos el 'fiber'. Así que la tarde de ayer tuvo otros protagonistas, quizá más modestos, pero lo suficientemente entregados para merecer la atención de los asistentes a un evento que este año celebra su decimoctava edición. El talentoso Miles Kane y su pop melódico y pegadizo abrieron boca de cara al plato fuerte de la jornada, servido en bandeja de oro por el de Minnesota. 'Come closer', 'Rearrange', Inhaler'... Un delicioso aperitivo 100% 'british'.
Y en el menú nacional Klaus & Kinski y La Habitación Roja, que agasajaron al público patrio con sus particulares estilos. Los primeros, con una dulzura característica que algunos descubrieron durante su anterior paso por Benicàssim. Los segundos, convertidos en todo unos veteranos del FIB, con un repaso a los temas de hoy y de siempre. Saben lo que quieren los 'fibers' y no dudan en dárselo cada vez que tienen oportunidad.
Sin embargo, al cierre de esta edición todavía no había tomado el escenario otro de los 'españolitos' más esperado: Jero Romero, ya sin The Sunday Drivers, de los que se despidió en el FIB de 2010 en un concierto histórico. The Maccabees, Bombay Bicycle Club y Chase & Status también continuaban en la despensa festivalera.
En cuanto a la madrugada del jueves, hay que destacar la actuación the At The Drive-in y De la Soul, que supieron recompensar con creces al público por las bajas de casi última hora de Florence + The Machine y Bat For Lashes.
At The Drive-in brillaron en la primera noche 'fibera'. Los de Texas dejaron claro desde el minuto cero que si han vuelto a los escenarios tras más de una década es para darlo absolutamente todo. Para muestra, un hiperactivo Cedric Bixler-Zavala incapaz de quedarse quieto un segundo sobre el escenario. Su voz aguda y chillona, sus muestras de complicidad con el público (y las cámaras) y ese sonido tan característico que en los noventa les llevó a lo más alto volvió a encumbrarles como dignos merecedores de un hueco en la historia de la música y, por supuesto, del FIB.
A bailar
Tras ellos, unos De la Soul con una única misión: sacar a bailar a todo el escenario Maravillas. Lo consiguieron, ¿cómo no?, a base de 'temazos' hip-hoperos entre los que no faltó su gran éxito 'Me, Myself and I' o 'Feel Good Inc', su colaboración con Gorillaz. Los veteranos raperos de Nueva York levantaron a un público que, por momentos, olvidó a la gran ausente de la noche, Florence Welch, a quien al parecer su garganta le había jugado una mala pasada. Cosas que pasan en los festivales.
Pero si la vuelta a los escenarios de At The Drive-in supuso el jueves una auténtica apoteosis 'fibera', más lo espera ser hoy la de los británicos The Stone Roses. Además, el antes conocido como Escenario Verde recibirá la visita de Delorentos, Jessie J, Crystal Castles y Noel Gallagher, el hermano 'bueno' de los irreverentes Oasis. Robyn Hitchcock and The Venus 3, Buzzcocks y Dizzee Rascal completan el listado de grandes estrellas de la penúltima jornada de un FIB maduro y ecléctico en el que siempre hay oportunidad de hacer algún que otro descubrimiento musical.
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