Juan Carlos Gimeno, ex concejal del PP de Valencia, no dejó pasar ayer su declaración en el juzgado por el caso Emarsa para cargar contra el vicealcalde, Alfonso Grau, y el concejal Silvestre Senent. Una vez más, Gimeno hizo gala de su locuacidad para atacar a responsables municipales.
El primer reproche fue contra la alcaldesa, Rita Barberá. El imputado, que facturó a la planta a través de varias empresas, dijo que no recibió un bolso de Emarsa «sino tres o cuatro» y que la encargada de las compras, siempre con dinero de la depuradora expoliada, fue la asesora del anterior presidente de Emarsa.
También se acordó de Alfonso Grau. No es la primera vez que apunta al vicealcalde del Consistorio. Desde que se inicia el periodo de liquidación de la planta «Crespo estaba políticamente intervenido. Ya no tomaba las decisiones. Era el Ayuntamiento y, en concreto, Alfonso Grau».
Sus afirmaciones fueron algo más lejos con el concejal de Hacienda, Silvestre Senent. Informó al juez de que habitualmente quedaba a comer con Cuesta en dos conocidas marisquerías y que está recopilando pruebas para probar las irregularidades que se cometieron en Emarsa durante su mandato y el de Jurado. También insistió en que el citado concejal recibió cheques regalos de unos grandes almacenes, ordenadores e incluso se le pagó un reloj. Todo esto corrió a cuenta del informático de la planta, Sebastián García, conocido como Chanín.
A raíz de la amistad de Senent con el informático -se le atribuía el 'cargo'de «vicegerente de la planta- Gimeno se hizo eco «de lo que se ha comentado» de que incluso llegó a pagar comidas del partido.
Enfrentamiento político
El concejal del grupo socialista Pedro Miguel Sánchez exigió a Barberá y al presidente local del PP, Silvestre Senent, que comparezcan «inmediatamente» y expliquen «si contaron con financiación ilegal para las campañas del partido en la ciudad». El concejal del PP, Miquel Domínguez, criticó a los socialistas por acusar «sin pruebas y fiándose de una filtración sobre lo que dice una persona imputada en el caso Emarsa y que ha decidido poner en marcha el ventilador para dispersar su presunta responsabilidad».
Una providencia, por otro lado, desveló ayer que la empresa de la familia del gerente de la planta, Esteban Cuesta, llegó a ingresar dinero por supuestas ventas durante dos ejercicios a firmas que eran proveedoras de la planta.













