Un grupo de afectados escupe e insulta al exconsejero José Enrique Garrigós a su salida de la asamblea de la CAM. / Carlos Rodríguez
La Caja del Mediterráneo (CAM) es ya pasado, tras 134 años de historia económica, social y cultural en la Comunitat. La asamblea general ordinaria y extraordinaria de la entidad, convocada hace un mes por los administradores del FROB, de la que depende la entidad no segregada a Banco CAM desde la intervención hace ahora un año, votó mayoritariamente en contra de cancelar o amortizar con valor cero euros las cuotas participativas. Este era uno de los puntos calientes del cónclave, que no se vio exento de tensión, dentro y fuera de la sala. En la calle, un centenar de afectados por las cuotas y las participaciones preferentes increparon a los consejeros generales a su entrada, lo que obligó a una decena de policías locales y nacionales a crear un pasillo de seguridad. Hubo, incluso, intento de agresión al consejero y presidente de la Cámara de Comercio, José Enrique Garrigós.
Como estaba previsto, las cuotas participativas que fueron lanzadas con carácter pionero en España en julio del 2008 no se amortizarán por un valor de cero euros para la compensación de las pérdidas incurridas. CAM perdió el pasado 1.120 millones de euros, como informó el FROB.
Aunque los tres administradores de dicho organismo, José Antonio Iturriaga, Tomás González y Benicio Herranz, habían previsto que se cancelara esos títulos de Bolsa (que dejaron de cotizar el 8 de diciembre a 1,34 euros frente a los 5,85 con que se estrenaron), la asamblea se manifestó mayoritariamente contra esa propuesta. Según algunos consejeros, 63 vocales se negaron a amortizar las cuotas, 39 se abstuvieron y otros 24 votaron a favor de la tesis del FROB.
Finalmente, las cuotas participativas no se cancelan. Pero, precisamente como consecuencia de ello y por «motivos técnicos» alegados por los administradores del FROB, no se llegó a votar la aprobación de la transformación de la caja en fundación de carácter especial, aprobación de estatutos que regirán dicha entidad y designación de componentes iniciales de su patronato.
No hubo lugar. Automáticamente, los tres técnicos del Banco de España anunciaron a la asamblea que CAM (lo que queda de ella, es decir, las cuotas participativas que no se segregaron y que tienen valor 0 según el Banco de España y la Obra Social) se disolverá y se liquidará en breve. Para ello, ayer mismo se nombraron dos interventores, que ejercerán de «meros observadores del proceso», según algunos consejeros. Estos serán Salvador Piles, vocal del antiguo consejo de administración y de la asamblea por UGT, y Enrique Puig, del sindicato mayoritario Sicam.
Los tres administradores del Banco de España explicaron en la asamblea, que duró cuatro horas, que no se podían traspasar las cuotas, por ser títulos nominativos que están suspendidos en Bolsa, a una fundación especial. Por ello ni se votó ese punto, cuyo rechazo, no previsto, también hubiera llevado aparejada la amortización de las cuotas al valor cero defendido por el FROB.
Como quiera que no habrá fundación especial, en la que tenía previsto integrarse el nuevo propietario de Banco CAM, Grupo Sabadell, el Banco de España decide dotar de más contenido a la Fundación Cultural CAM, vigente en la actualidad y dependiente de lo que quedaba de la caja, tras la segregación del negocio financiero en abril del 2010, como paso previo a la creación del fallido SIP con Cajastur.
Así, a partir de ahora se pasa a liquidar la Obra Social y Cultural de CAM, valorada en unos 140 millones de euros (inmuebles, pinacoteca y otros bienes sociales) y el dinero pasará a dicha fundación.
La jornada de ayer era histórica. La tensión se mascaba desde antes de las once y media de la mañana, hora para la primera convocatoria. Los afectados increparon con bocinas, sirenas y gritos a cada uno de los 90 vocales que accedieron al aula de CAM. La tensión fue 'in crescendo' hasta estallar al filo de las tres, una hora antes de acabar la asamblea, abandonó el lugar el exmiembro del consejo y presidente de la Cámara, José Enrique Garrigós. Le insultaron, escupieron, zarandearon y fue casi agredido por un afectado con el palo de una pancarta, lo que fue impedido por un periodista. «¿Dónde está la Policía?», lamentó Garrigós al verse acorralado por las cámaras y los afectados. A la asamblea solo acudieron cuatro exmiembros del consejo: los exvicepresidentes Armando Sala y Benito Nemesio, además de Salvador Piles y Enrique Puig.

