La empresa valenciana Mariner, dedicada a la fabricación de mueble e iluminación, ha entrado en concurso de acreedores, según publicó ayer el Boletín Oficial del Estado. La caída de ventas de hasta un 45% desde 2008 está detrás de la petición de concurso de la firma presidida por Mario Mariner.
La crisis económica, según fuentes de la compañía, ha agravado la difícil situación que la firma viene registrando desde principios de la década pasada. Ha descendido la cifra de negocio «debido a la fortaleza del euro frente al dólar y a la competencia de los productos asiáticos, introduciendo copias a mitad de precio en los mercados habituales de la firma», explican desde la empresa centenaria. La firma familiar fundada en 1893 por Enrique Mariner, abuelo del actual propietario, ha acusado el pronunciado descenso en las ventas y la falta de liquidez, lo que ha provocado «retrasos puntuales en los pagos». La deuda de Mariner podría ascender a 2,2 millones, lo que le habría empujado a suspender pagos.
Tal y como recoge el BOE, se ha acordado la intervención de las funciones de disposición y administración de la empresa que quedarán sometidas a la autorización o conformidad de la administración concursal designada.
Con la intención de asegurar la viabilidad de la empresa y conservar la mayor parte posible de empleados, Mariner va a trabajar sobre dos ejes. Por una parte el nuevo modelo de negocio implica la puesta en valor de su marca, y por otra supondrá la ampliación de su presencia en el mercado exterior.
El nuevo enfoque en el mercado del lujo, que ya se ha mostrado en una tendencia creciente en los últimos años, apuesta por centrar el negocio en el cliente, en fabricar a medida y no en serie puesto que ya no se vende en tiendas tradicionales especializadas sino a través de prescriptores.
El modelo por el que Mariner está apostando ha comenzado ya a dar frutos. Según informa la empresa valenciana, la cartera de pedidos actual supera en un 5% las previsiones presupuestadas. Se están desarrollando proyectos como la decoración de un palacio en el Líbano y de dos mansiones en Arabia Saudí, entre otros. Además, se está llevando a cabo una alianza de distribución con una importante empresa de iluminación china, en la que la firma confía su expansión en el pujante mercado asiático.
La caída de las ventas, agravada por la restricción crediticia que azota a todas las empresas, coincide en un momento en que Mariner ha optado por abandonar la primera línea de representación de la empresa familiar desde el Ivefa. Hace menos de un mes la asamblea de la institución eligió a José Bernardo Noblejas como su sucesor.




