
Fotografías originales de Vicente Blasco Ibáñez, ayer, en la sede de la fundación. / Damián Torres
El legado de Miguel Hernández duerme, desde hace meses, en la caja fuerte de una entidad bancaria. Ni Elche ni Orihuela. Los fondos del autor de 'El rayo que no cesa' viajarán a Jaén por decisión de los herederos. ¿Sucederá lo mismo con los manuscritos, las fotografías o los documentos históricos de Blasco Ibáñez? ¿Abandonarán Valencia con destino a otra ciudad española? La gestión de las herencias nunca, ni en las mejores familias, resulta tarea fácil.
El legado de Blasco Ibáñez no es una prioridad para el Ayuntamiento. Así lo cree la Fundación Centro de Estudios de Vicente Blasco Ibáñez, que ayer lamentó que las conversaciones con el Consistorio están «en punto muerto» o en un no retorno «peligroso», matizó Ángel López, el secretario de la institución.
En mayo se pactó un convenio, que complacía a ambas partes (al Ayuntamiento y a los herederos), para que los fondos cedidos al MuVIM se depositaran en la Casa Museo Blasco Ibáñez, según avanzó LAS PROVINCIAS. Unos y otros abandonaron la reunión con un borrador del acuerdo del agrado común y con el convencimiento de que las piezas del museo de la Diputación acabarían en el chalé de la Malvarrosa. No ha sido así.
En la mañana de ayer se procedió a la retirada de dos mil documentos, entre cartas, fotografías y libros del MuVIM. El acuerdo entre el museo provincial y la Fundación, que gestiona el legado de Gloria Llorca Blasco Ibáñez, nieta del escritor valenciano, venció el 30 de junio.
Ahora el legado depositado en el MuVIM, hace dos años, está en cajas. Se trata de cerca de 300 cartas personales del novelista, unas mil fotografías, contratos y documentos conservados por su hija, Libertad Blasco-Ibáñez, y mil libros del escritor o sobre él procedentes de la colección particular de Ricardo Bolinches.
Para algunos, los fondos más íntimos del novelista que ahora están almacenados en la sede de la fundación 'blasquista' y, aún peor, fuera del alcance de los ciudadanos. El material que ahora está en cajas sirvió para una completa exposición sobre el autor de 'Sangre y arena' que durante seis meses se exhibió en el MuVIM.
Una herencia en peligro
Desde la Fundación Blasco Ibáñez lamentaron el silencio municipal porque, a su juicio, entablar una relación fructífera con el Ayuntamiento no es «fácil, como se ha visto en anteriores reuniones». Sin embargo, confían en que esta situación sea el último desencuentro.
«Los miembros de nuestra Fundación han acordado que si este último intento de negociación no da resultados los fondos del MuVIM se depositarán en una institución cultural de ámbito nacional para asegurar su conservación y difusión, por lo que tan pronto como se ultimen los detalles correspondientes los fondos continuarán viaje hasta su destino definitivo», según el secretario de la institución.
El borrador del convenio recogía la petición de la Fundación Blasco Ibáñez de que la Casa Museo acoja más actividad y el requisito del Ayuntamiento respecto al apoyo económico, es decir, no se fijaba ninguna cantidad anual pero el Consistorio se compromete a «invertir lo que haga falta cuando haga falta», es decir, financiar las iniciativas cuando se programen.
Si finalmente el legado no encamina sus pasos hacia el chalé de la Malvarrosa, es posible que instituciones de Madrid, como la Biblioteca Nacional, ofrezca los cariños que ahora elude Valencia. «Si eso ocurre, la Fundación reclamará al Ayuntamiento de Valencia la devolución del resto del legado depositado en la Casa Museo para conservar así la unidad del legado documental, de conformidad con el deseo expresado por los donantes de ambos legados».
De mayo hasta ahora el Ayuntamiento «no ha movido ficha» para unificar el legado del autor de 'Entre naranjos'. Que todos los fondos del político valenciano estén bajo un mismo techo es el deseo de los herederos.






