Carlos Gener Galbis*. Continuando con el asunto que iniciamos en la entrega anterior, donde hablamos de cambios normales en la visión por la edad y enumeramos los principales cambios patológicos, ahora los abordaremos con mayor profundidad.
Las cataratas
Las cataratas son extraordinariamente frecuentes. El cristalino (la lente interna del ojo) se vuelve progresivamente opaco, y va haciendo perder la visión. Aparecen en los dos ojos, pero su progresión se puede producir a distinta velocidad. Se dan con más frecuencia en las mujeres, aunque no se conoce exactamente el motivo que pueda explicar esta mayor frecuencia. También son más frecuentes en diabéticos, fumadores y bebedores, y de ello sí se conoce mejor las causas. El único tratamiento eficaz es la intervención quirúrgica, en la que se cambia el cristalino (menos su cápsula) por una lente intraocular que suple sus funciones. Actualmente es una operación sencilla, muy especializada y con una elevadísima tasa de éxito.
La degeneración macular
La degeneración macular se está convirtiendo en un problema muy grave. En la parte posterior del ojo está la retina, que es la zona que recoge las imágenes y las convierte en impulsos nerviosos que el cerebro interpreta. En el centro de la retina hay una zona que se llama mácula, esencial para la visión porque es el lugar donde se enfoca la imagen. En la degeneración macular esta zona se daña (aún no se sabe bien por qué sucede). El afectado empieza a ver las líneas torcidas y pierde luego visión de la parte central del campo visual. Hay varias formas de distinta gravedad, y los tratamientos aún no son muy eficaces. Es obligado el control por un oftalmólogo.
La degeneración macular senil ocasiona la pérdida de la visión central retiniana. Las señales de advertencia pueden incluir: la pérdida gradual e irregular de la visión de los detalles (llamada forma seca); la pérdida repentina y grave de la visión central (llamada forma húmeda) y la necesidad de más luz.
La degeneración macular ocurre cuando se daña la macula, la parte central de la retina, la cual es responsable de la visión de los detalles, visión del color y la visión en plena luz del día. Cuando la visión central se vuelve borrosa y distorsionada, la lectura se dificulta, se reduce la visión del color y se incrementa la necesidad de luz.
Se habla de dos tipos de degeneración macular: seca y húmeda. La de tipo seco, que es la más común (afecta a sobre el 90 por ciento de las personas que padecen degeneración macular), avanza lentamente. Y los cambios visuales son mucho más sutiles. Al leer, por ejemplo, pudiera parecer que faltan partes de las letras. Las líneas rectas también pueden parecer torcidas u onduladas (por ejemplo, cuando se miran las persianas).
Aproximadamente el 10 por ciento de las personas con degeneración macular relacionada con la edad desarrollan el tipo húmedo, el cual puede ocurrir muy repentinamente debido al goteo de los vasos sanguíneos que han crecido en o detrás de la retina. El tipo húmedo ocasiona la pérdida severa de la visión y avanza más rápidamente que el tipo seco. Una mancha grande y oscura que aparece en el centro de la visión es típica. Los oftalmólogos denominan a esta área oscura "escotoma."
Entre los factores de riesgo para el desarrollo de la degeneración macular se encuentran el colesterol elevado, la hipertensión no tratada, la diabetes y el fumar, pues todos estos ocasionan una deficiente circulación en la retina; la ausencia de ciertos nutrientes necesarios para la retina; la exposición excesiva a la luz ultravioleta y cierta predisposición familiar.
Aunque no existe cura para la degeneración macular, hay un tratamiento, la terapia fotodinámica, que puede retrasar el avance de la degeneración macular húmeda. En la terapia fotodinámica se utiliza un colorante intravenoso especial con un láser para sellar los vasos sanguíneos que gotean, y pueden ser necesarios varios tratamientos anuales. Parece ser que las vitaminas antioxidantes y el zinc pueden reducir el riesgo de padecerla en un 25 por ciento.
El glaucoma
El glaucoma es el aumento de la presión del líquido que hay dentro del ojo (humor acuoso). Este aumento de presión puede llegar a dañar el nervio óptico de forma irreversible. Hay distintas formas de glaucoma. El problema de esta enfermedad es que muchas veces no produce síntomas, por lo que muchas veces se diagnostica tarde. Por eso es importante hacerse revisiones periódicas. Lo importante es diagnosticarlo de forma precoz para poder tratarlo. El tratamiento con medicamentos y con determinadas operaciones es generalmente muy eficaz.
*Profesor de la UCH-CEU











