Las enfermedades reumáticas inflamatorias; espondiloartritis, artritis reumatoide y artropatía psoriásica, ocasionan lesiones articulares que pueden ocasionar invalideces importantes.
Afortunadamente, en la actualidad podemos evitar esta evolución negativa de la enfermedad, consiguiendo su remisión, aunque no la curemos. Para ello, necesitamos un diagnóstico precoz (importancia de una buena coordinación entre medicina primaria y especializada) e instaurar rápidamente el tratamiento adecuado con fármacos modificadores de la enfermedad (metotrexato, antipalúdicos, salazopirina, etc.
La aparición en la última década de los 'tratamientos biológicos', han cambiado la vida de nuestros pacientes, pero que indudablemente tienen puntos negativos.
1.-Hemos de vigilar los posibles efectos adversos (fundamentalmente la aparición de infecciones, ya que disminuyen la inmunidad). Estos fármacos deben ser utilizados por especialistas expertos en su uso que no solo tomarán las medidas preventivas necesarias (descartar infecciones, contacto con la tuberculosis, cardiopatías, procesos desmielinizantes, etc.), sino que vigilarán la aparición de efectos adversos.
2.-Su elevado coste. Es indispensable hacer un uso racional de los mismos, cumpliendo los criterios de las Sociedades Científicas y teniendo en cuenta que su prescripción no deberá basarse en motivos exclusivamente económicos. Este punto, de tanto interés en una situación como la actual, precisa de la colaboración entre reumatólogos, farmacéuticos e instituciones sanitarias: creación de comisiones de fármacos de gran repercusión sanitaria y económica, centrales de compra únicas.Estas medidas se están adoptando con éxito en nuestra Comunidad.
Poniendo en una balanza los puntos positivos y negativos, indudablemente, la balanza se inclina hacia el lado de los grandes efectos positivos sobre lo enfermos, lo que se ha comprobado con distintos trabajos:
-Mejoran la calidad de vida de los pacientes, siendo frecuentes frases como 'me ha cambiado la vida', 'me han cambiado el aceite', 'como no han descubierto antes esto tratamientos', etc.
-Evitan muchos efectos adversos del tratamiento, ya que habitualmente el paciente prescinde de utilizar antiinflamatorios y disminuye o anula el uso de corticoides.
-Mejoran las relaciones sociales y familiares de los pacientes.
-Se evitan ingreso hospitalarios e intervenciones, lo que no solo es importante por lo que representa individual y socialmente, sino que lleva asociado un importante ahorro económico.
-Mejoran la productividad laboral, demostrando una importante disminución de bajas laborales.
-Lo que es más importante es que disminuyen además la mortalidad, ya que disminuyen el riesgo cardiovascular, la inflamación y la progresión de la enfermedad.
Nos encontramos pues ante una situación muy buena para el tratamiento de los enfermos reumáticos con enfermedades inflamatorias y pueden estar tranquilos tanto respecto a posibles efectos adversos que minimizamos como por la repercusión de la 'crisis' económica, pues tienen asegurada la medicación necesaria con las medidas que estamos adoptando.










