El abogado de Cocentaina Juan Francisco Ferrándiz tenía una historia en la cabeza y una intención, escribir una novela ambientada en Irlanda. Cuando viajó hasta allí y se asomó a los acantilados del condado de Clare se sintió deslumbrado de tal manera que se dijo: sí, lo voy a hacer. Y de este modo surgió 'Las horas oscuras'.
-¿Qué se cuenta en 'Las horas oscuras'?
-Es una historia de aventuras y misterio, pero lo que puede llamar más la atención a un lector español es la ambientación de la novela en el mundo celta, en un escenario singular, el este de Irlanda, con acantilados como el de Moher. Y hasta allí llega un monje que trata de preservar libros escritos hace 2.000 años. En Irlanda se encuentra de frente con los druidas, que van camino del ocaso, y que acuerdan unir fuerzas con el monje con el fin de preservar sus culturas.
-La novela ofrece dosis de tradición cultural junto a épica pura y dura.
-La novela está trazada en clave de aventura. He intentado que en todas las páginas pasen cosas y he pretendido explicar por qué habían monjes casados y monasterios donde convivían hombres y mujeres. Mi objetivo era que cada personaje tuviese una profundidad y que el lector se enganchase a ellos para compartir su odio, la curiosidad o el amor. El escenario de la novela es diferente, tiene una magia especial.
-¿Que usted sea abogado de lo mercantil también ha influido en que escribiese esta historia?
-Escribir es un contrapunto para una profesión tan árida como la mía, porque en ella hay poco espacio para la imaginación. Novelar es una compensación y comencé a hacerlo casi de manera simultánea a empezar a trabajar. Para mi salud mental era necesario. Luego es el lector quien decide si le gusta o no, pero yo seguiré escribiendo.
-Eso significará que continuará trabajando, lo que en estos tiempos es buena señal.
-Sin duda.
-¿Y por qué quería contar esta historia tan irlandesa?
-La idea surge de dos hilos que se enlazan como un nudo celta. Lo primero de lo que se pretende hablar es de cómo se preservaron los textos clásicos. Y la segunda trama es tan sencilla como una canción celta de tintes nostálgicos que a mí me evocaba monjes, acantilados... y quise buscar más alla y entrar en ese mundo celta. Me encontré con un sistema de creencias, tradiciones y normas jurídica muy complejo, rico, que merecía la pena explorar. Era un mundo que iba hacia el ocaso en aquel momento. El lector disfrutará de la historia y conocerá un mundo que nos puede resultar muy lejano, pero que estuvo ahí
-¿Costó mucho construir esta novela?
-Algo más de dos años. Algunos libros los recibí por internet, consulté documentos... pero culminó con un viaje a Irlanda donde fijé colores, ruinas, espacios inspiradores... era necesario verlo y estar allí para sentir el poder de esos lugares, mágicos, donde las leyendas vienen a la mente en cuanto te plantas ante esos cementerios en mitad de la hierba, los robles centenarios. 'Las horas oscuras' es un homenaje a ese mundo y a una cultura que, desde aquí, da la sensación de ser muy lejana.
-O no tan lejana, porque sí parece que existen puntos de conexión entre irlandeses y españoles.
-En la historia mítica de Irlanda hay un pasaje sobre la invasión de los milesios que era una tribu proveniente del norte de la península, por lo que no debemos de extrañarnos de que sí que existan ciertos vínculos.







