El fuego ya empieza a remitir en los pueblos afectados por el más grave incendio de los últimos años en la comarca del Palancia pero sigue activo.
Tal y como explicaba el Consorcio de Bomberos de Castellón «la evolución es positiva» a última hora de ayer por la tarde. Ya por la mañana, el director del puesto de mando instalado en Bejís, Mariano Hernández, había señalado que «el perímetro está estabilizado», situación que se mantuvo durante todo el día.
Los medios aéreos estuvieron refrescando los puntos más calientes desde primeras horas de la mañana y los terrestres se centraron en repasar todo el perímetro, sector por sector: Canales, Cueva Santa, Teresa y Bejís. A lo largo de la jornada, se atendieron un total de cinco pequeñas reproducciones que «han podido ser controladas sin dificultad», seún el propio Mariano Hernández.
Al mismo tiempo aseguraba que «las reproducciones son un fenómeno habitual en este tipo de incendios ya que dentro de las zonas ya quemadas suelen quedar algunas todavía verdes que es donde se pueden producir rebrotes». Por el momento el consorcio sigue manteniendo el mismo dispositivo que días atrás, y que incluye cerca de 120 personas entre bomberos, brigadas de emergencia y mandos, más de 50 vehículos y una quincena de medios aéreos, además de la colaboración de la UME y de medios procedentes de las Comunidades de Madrid y Cataluña. Los medios de Aragón, presentes desde el sábado, se han retirado para atender incendios en su comunidad.
Y es que si bien la tragedia ya es cosa del pasado reciente en algunas localidades del Palancia, lo cierto es que en Altura y en Jérica sigue el peligro de que se pueda reproducir el incendio, si bien todo indica que a lo largo de la jornada de hoy pueda quedar totalmente extinguido el fuego.
Mientras tanto en las localidades de Sacañet, Teresa, Bejís o Viver el fuego ya está totalmente controlado. Un hecho que hace que ya los alcaldes y los vecinos empiecen a mirar hacia lo que ha pasado y se trate de buscar soluciones de cara al futuro. «Esto no puede volver a ocurrir», señalaba el primer edil de Jérica, Amadeo Edo, quien pedía mayor coordinación entre todas las partes ante otro tipo de situaciones de este cariz.
Pese a que la voracidad de las llamas poco permitía hacer más allá de la labor de los profesionales, algunos alcaldes y vecinos, llevados por la impotencia, creen que se habría podido evitar la catástrofe o, al menos mitigarla.
El balance de daños es descomunal en la comarca ya que, además de cientos de vecinos desalojados hay que añadir el problema de las hectáreas quemadas que todavía «se tiene que evaluar y concretar de forma exacta», según explicaba el alcalde de Viver, Patricio Gómez.
En Sacañet, Miguel Gámiz explicaba que «ahora nos tenemos que centrar en las ayudas porque el daño ha sido tremendo». Ayer, muchos vecinos optaban por ir a comprobar cómo habían quedado sus queridos bosques mientras que ya toda la población ha regresado a sus casas tras el incendio.







