El atletismo europeo tuerce el cuello hacia el oeste. La ausencia de estrellas y grandes marcas en Helsinki desvía la atención hacia Jamaica. Allí, en sus Trials, la élite de la velocidad se disputa las plazas olímpicas. Johan 'La Bestia' Blake se merendó a su compañero Usain Bolt en la pista azul de Kingston. El plusmarquista mundial torció el gesto, a un mes de los Juegos, erguido en un lugar desconocido, el segundo peldaño del podio, por debajo de Blake, ya el cuarto más rápido de todos los tiempos en los 100 (9.75). Así amaneció Helsinki, con el atletismo conmocionado, haciéndose preguntas. ¿Qué será de Bolt? ¿Qué sentido tienen estos Europeos a contrapié? ¿Qué le pasa a España?
Porque España llega a la clausura de los Europeos con dos medallas, un balance que ahora obliga a girar el cuello hacia muy atrás, hasta Split'90, el último campeonato con dos trofeos (dos platas). Aunque aún tiene arreglo. Queda una jornada con varios finalistas. Pero son opciones remotas, como Luis Felipe Méliz y Eusebio Cáceres en longitud o Nuria Fernández e Isabel Macías, que persigue la mínima olímpica (4:06.00) en los 1.500. Y David Bustos, un 'infante' de los 1.500, la prueba sagrada del atletismo español, que en Helsinki ha mostrado su aspecto más raquítico. Bustos es un chico de 21 años y una pinta estupenda. Campeón de Europa júnior, aún está por cuajar.
El balear será el único español en la final de unos 1.500 que perdió en las semifinales a Manolo Olmedo, que se retiró a falta de una vuelta, y Álvaro Rodríguez, quien se las llevó todas en una carrera muy lenta. En España se quedaron Juan Carlos Higuero, Arturo Casado, que sale de una larga lesión, y Diego Ruiz.
La jornada pasó sin medallas para España pero dejó cinco puestos de finalista. Pestano y Casañas, en disco, Castillejo y Lamdassem, en 10.000, y Diana Martín, en los obstáculos.





