Las primeras dos horas de la junta general de Bankia fueron de enorme tensión. Se habilitaron tres auditorios para que los accionistas siguieran la junta y algunos inversores acreditados intentaron entrar por la fuerza en el principal. Un numeroso servicio de seguridad evitó el asalto en un recinto con grandes medidas de seguridad. Hasta tres controles se debían superar para acceder al recinto, uno de ellos de la Policía Nacional en la calle por la que se accede al Palacio de Congresos.
Mientras los accionistas insistían en acceder al auditorio principal y esperar hasta cinco horas para hacer uso de la palabra, un reducido grupo del 15-M estuvo gritando a la puerta hasta la hora de comer.



