El grupo BFA-Bankia decidió ayer votar en contra de las demandas que los accionistas quisieron interponer sobre los anteriores gestores. Se formularon nueve que fueron agrupadas en tres grupos. Cuatro de ellas se dirigían hacia el actual y el anterior consejo de administración de Bankia, otras cuatro contra el anterior consejo de administración del banco cotizado mientras que la de exdirigente socialista Ricard Torres se centró únicamente en Rodrigo Rato y José Luis Olivas.
Todas ellas, igual que la petición de cese del actual consejo de administración, recibieron el voto en contra de las acciones controladas por BFA, entidad cuyo 100% está en manos del estado. En la junta de Banco de Valencia, celebrada en el mismo lugar hace mes y medio, la abstención de BFA-Bankia en las demandas contra Bancaja, José Luis Olivas, Domingo Parra, Antonio Tirado y Aurelio Izquierdo fue clave para que fructificaran las acciones sociales de responsabilidad.
Los accionistas más pequeños se sorprendieron de que aún no habían ejercido su derecho de voto mientras, como ya había ocurrido con los puntos del orden del día, se anunciaba que estas acciones no iban a prosperar. También fue denegada la petición de cese del actual consejo de administración.
En el turno de respuesta del presidente de Bankia de las preguntas formuladas por los accionistas, Goirigolzarri dijo: «El ejercicio de una posición procesal activa por parte de Bankia requeriría que resultase acreditado algún tipo de infracción que afecte a Bankia, y por la información de la que disponemos en estos momentos, este no es el caso. Tengo que decir con claridad que si en el futuro apareciese información en este sentido lógicamente lo pondremos en conocimiento de las autoridades». El presidente de Bankia ya dijo en su primera comparecencia pública que no llegaba a la entidad para ser justiciero.
En las intervenciones, además de las peticiones de acciones sociales de responsabilidad (fórmula legal que permite investigar a los anteriores gestores por vía civil y penal), los clientes con preferentes o subordinadas y ahora accionistas reclamaron que sí era necesario mirar hacia atrás. «¿No es crear valor limpiar la historia de Bankia? Hay unas cuentas responsabilidades penales», dijo un accionista. «Creo que algunos están mejor en Picassent o Alcalá Meco que en las islas Fiji», comentó otro. «Son unos ladrones. Es una vergüenza», apuntaron varios accionistas.
En la junta general también recriminaron el estado actual de la entidad diversas asociaciones de accionistas minoritarios y sindicatos. El portavoz de la Asociación de Afectados por Bankia (Apacbank), Ricardo Torres, denunció la «opacidad» con la que a su juicio captaron capital las entidades de Bankia y afirmó que la salida a Bolsa se efectuó sobre unos estados financieros «falsos», que escondían «importantes agujeros financieros». Goirigolzarri respondió que el folleto de salida a Bolsa recogía todos los riesgos de la inversión y que se emitió con el control de una larga lista de supervisiones.
Entre las intervenciones más llamativas estuvo la de Antonio Sotillo, vicepresidente de Bancaja, que prácticamente no pudo hablar por los gritos de «cállate» del resto de los accionistas.




