La mirada de ilusión, propia de un niño que abre un regalo, delató a Bojan Dubljevic en su presentación. No era para menos. La joven perla montenegrina, de 20 años, acababa de firmar el primer gran contrato de su carrera: «Es un gran desafío jugar en el Valencia Basket», fueron sus primeras palabras. El pívot se definió como un jugador «versátil y luchador; puedo jugar fuerte en la zona pero también tirar de tres». Su padre, Dragoje, escuchaba emocionado a su hijo, que dejó muy claro sus intereses a corto plazo: «No pienso ni en el draft ni en la NBA. Mi cabeza sólo está puesta en el Valencia Basket». El jugador comienza mañana la preparación del Preeropeo con Montenegro.





