La ciudad de Valencia amaneció ayer con las calles, terrazas, sillas y vehículos cubiertos de una capa blanca debido a las cenizas procedentes de los incendios en las comarcas de La Ribera, la Hoya de Buñol y el Valle de Ayora. Durante toda la mañana la lluvia de residuos no cesó, causando gran malestar en mercadillos ambulantes, viandantes y conductores. Mientras, el cielo permaneció de color rojizo hasta media tarde debido al denso humo procedente de las zonas afectadas.








