Visto bueno del Ayuntamiento y la Generalitat a la remodelación completa de los 13 restaurantes del paseo marítimo de la Malvarrosa. Esa fue la conclusión de la reunión mantenida ayer entre representantes de los hosteleros con el conseller de Gobernación, Serafín Castellano, la concejala de Playas, Lourdes Bernal, así como altos cargos de Turismo.
Los empresarios han querido hacer coincidir la petición con la renovación de sus concesiones, que deben ser efectivas a partir de 2013. En síntesis, se trata de aprovechar la estructura de los actuales edificios cambiando la envoltura de las fachadas a base de láminas de madera, abriéndolos hacia la playa con nuevas terrazas y utilizando la primera planta para comedor y cocina, en un espacio que ahora se utiliza sólo como almacén.
Joaquín Mompó, representante legal de los hosteleros, comentó que la superficie total sería de 300 metros cuadrados entre el interior y la terraza, cien metros cuadrados más que ahora y la misma superficie que hace dos años, cuando los requisitos de la Demarcación de Costas se volvieron mucho más restrictivos hacia los empresarios.
Castellano comentó sobre el proyecto que se pretende conseguir «un tipo de locales homogéneos y sostenibles con el entorno. Todo lo que sea mejorar la imagen turística de la Comunitat es positivo y desde la Generalitat agradecemos la iniciativa».
En término similares se expresó la concejala de Playas, quien comentó que los primeros bocetos «han gustado mucho», confiando en que se pueda llegar a un acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente.
Mompó aseguró que el mes que viene empezarán a tramitar la renovación de las concesiones. Los hosteleros de los populares chiringuitos ofrecen la renovación de los locales a cambio de un plazo más largo, de hasta 30 años.
«Es necesario para amortizar una inversión tan fuerte», afirmó, para comentar que la actual ha sido de 15 años con una prórroga de otros tres años. Los últimos han sido muy convulsos por la orden del ministerio de levantar las terrazas y elementos añadidos a los comedores.
La reforma de los chiringuitos no supondrá de ninguna manera la alteración del actual paseo marítimo, indicó el arquitecto autor del proyecto, Jorge Quesada. Estimó que el diseño intenta «eliminar la parte más compacta de los módulos».
Por esa razón, se pretende «jugar con la permeabilidad, sobre todo en la planta baja», en referencia a una mejor conexión con la arena de la playa de la Malvarrosa. Sobre los materiales, precisó que los bocetos presentados «pueden cambiarse», tanto en colores como en el propio diseño final.
La madera también es utilizada en la primera planta, tanto en fachadas como en la cubierta, donde existe la opción de dejar parte al descubierto y convertirla en una terraza superior, con una cocina a la vista de los clientes.
Castellano indicó que el próximo 11 de julio se reunirá la comisión mixta de la Generalitat y el Estado para la gestión de los locales de hostelería situados en el litoral. La intención es trasladar la reforma de los establecimientos para conseguir su autorización.
Esta reunión, que es la primera que se celebra desde que se produjo el cambio en el Gobierno, podría celebrase en Valencia según explicó el conseller, quien indicó que servirá entre otras cosas para tratar el tema de la trasferencias de competencias que ha solicitado la Administración autonómica.
También se ha remitido al ministerio el documento de aportaciones consensuadas con los hosteleros al proyecto de reforma de la Ley de Costas, donde también han participado los Ayuntamientos.
«Con esta única voz hemos argumentado lo que entendemos que debe incluir la ley para terminar con los problemas que han venido afectando en los últimos años», dijo el conseller. La pretensión declarada de la Generalitat es que los hosteleros tengan un «blindaje jurídico» que garantice la viabilidad de sus negocios durante la concesión.
En el informe presentado por los hosteleros en la reunión de ayer se menciona la reducción de las terrazas de hace dos años, señalando que «no ha supuesto a ninguna mejora en el servicio, ni tampoco respecto a los valores arquitectónicos propios de los merenderos, ni su entorno, ni de la fachada marítima, ni respecto a la viabilidad de dichas concesiones», argumentos como aspectos que han incidido de manera negativa en los establecimientos de la playa.
















