«Campeonato del Mundo de Fútbol. Ellos a Chile. Usted a su televisor». Unos muñequitos, en efecto, mostraban a unos futbolistas tomando un avión y a un telespectador cómodamente sentado en casa. Tras unos años experimentales, la 'tele', en España, comenzó a introducirse en serio en los hogares hacia 1960, pero al llegar 1962 aprovechó con unas campañas publicitarias de largo alcance la posibilidad de que, a través de la única cadena existente, se vieran, desde luego diferidos, los partidos del Campeonato Mundial de Chile o sustanciales resúmenes de los encuentros.
El Mundial de Fútbol de 1962 fue la séptima edición del torneo Jules Rimet. Se desarrolló en Chile entre el 30 de mayo y el 17 de junio de 1962. Y, como está ocurriendo ahora, una vez más, con motivo de la Eurocopa, todos los establecimientos del ramo, y todas las marcas, pugnaron por vender televisores gracias al balón. El anuncio arriba citado era el de establecimientos Alejandro Soler; pero Galerías Todo, Ademar, Cocinas Sala, Viuda de Miguel Roca, Almarche y docenas de tiendas y galerías comerciales más anunciaron en nuestro periódico su mercancía televisiva desde el mes de abril.
Así hicieron también el televisor PYE, marca británica a la que pertenecían las primeras unidades móviles de retransmisión compradas por TVE, junto con otros muchos, entre los que destacaba el Iberia, el Telefunken, el Phillips y el Inter.
El Campeonato de Chile lo ganó Brasil, en este caso por segunda vez, al derrotar a Checoslovaquia, por 3 a 1, en el partido final. Chile se clasificó en tercer lugar. España, que jugó en el grupo C contra los que serían campeón y subcampeón, más México, consiguió ganar a esta última selección, pero perdió ante brasileños y checos, lo que le supuso el fin de la aventura en la primera ronda. Todas las crónicas de aquel Campeonato coinciden en señalar la primera fase de partidos, caracterizada por su violencia y, en orden a las estrechas del balón, el triunfo de Garrincha, que supo aprovechar la ausencia de Pelé, lesionado.
Con todo, aunque España desapareció pronto del escenario, los valencianos siguieron el Campeonato con interés y comenzaron a congregarse en algunos bares para seguir las emisiones y reportajes, lo que estimuló el consumo de los establecimientos. Las tiendas empezaron a poner en sus escaparates baterías de televisores en marcha, en los momentos estelares, para que la gente se congregara.













