Carlos Fabra ya medita dejar la presidencia de la empresa pública Aerocas tras lograr atar los primeros vuelos para el aeropuerto de Castellón para enero de 2013. El presidente aseguraba a este periódico que «la fecha en la que aterrizará el primer avión será el 1 de enero de 2013» si bien antes, en otoño, se prevé tener todos los permisos preceptivos para abrir el aeropuerto, tal y como avanzaba la propia consellera de Turismo, Lola johnson, el pasado viernes.
Aunque Fabra no ha querido adelantar el nombre de la compañía que traerá las primeras aeronaves a Castellón, lo cierto es que todo apunta a que está a punto de firmar un acuerdo con la empresa de transporte de mercancías que garantizaba mil vuelos anuales a Castellón. Tras una reunión hace quince días, los inversores acudieron esta misma semana de nuevo para concretar más detalles con Carlos Fabra.
Mientras tanto, el líder provincial quiere dejar atada la solución sobre la gestión de la base y ha entablado conversaciones con un grupo inversor árabe para que la base de Vilanova d'Alcolea pase a ser privada -uno de los deseos de la Generalitat- tras garantizar que será rentable solo con los vuelos de esta compañía a la que habrá que unir otras aerolíneas de pasajeros que están a la espera de conocer exactamente la fecha de apertura de la instalación ya que, sin ello no quieren sentarse a hablar para negociar.
Carlos Fabra recordó a este periódico que el líder del PSPV, Ximo Puig, aseguró hace pocos días que mientras Fabra presidiera Aerocas no llegarían aviones. «A lo mejor, tiene razón». De esta forma contestaba a las críticas del secretario general del PSPV y aseguraba, no obstante, que «a lo mejor tiene razón y cuando llegue el primer avión ya no soy presidente de Aerocas», explicaba.
Y es que cuando Fabra abandonó la vida pública con la llegada de Javier Moliner a la presidencia de la Diputación, el Consell le mantuvo su mandato en la empresa pública al ser el mejor conocedor de los entresijos del aeropuerto de Castellón. Sin embargo, la crisis ha hecho que la propia Generalitat haya anunciado la reducción de empresas públicas.
Holding
Tal y como confirmaban desde el departamento autonómico, la empresa Aerocas pasará a formar parte de una gran empresa pública cuando se produzcan las fusiones -se calcula que también en otoño- por lo que es muy posible que si se llega a un acuerdo de venta del aeropuerto, la función de Aerocas no sea ya necesaria y desaparezca.
Antes de esto hay que llegar a un acuerdo con Concesiones Aeroportuarias que es la empresa a la que se le entregó la explotación de la infraestructura durante 50 años a cambio de su construcción. Aunque todavía hay muchos flecos pendientes de atar, Fabra es optimista sobre la solución final y está casi convencido de que en breve habrá «una solución real» ya que él apuesta antes «por un mal acuerdo que por un buen pleito».
La Generalitat rompió a finales del año pasado el contrato con Concesiones 24 horas después de que la empresa denunciara el incumplimiento de lo acordado en los juzgados. Desde entonces, el conflicto no ha parado de crecer ya que los exgestores reclamarían entorno a los 50 millones de euros por haber construido el aeropuerto pero el Consell sólo estaría dispuesto a pagar 40 millones.
No obstante, la llegada de unos inversores dispuestos a adquirir la propiedad del aeropuerto haría que se vendiera a cambio de la deuda pendiente y de que se liquidaran los créditos de la Generalitat en torno a la base de Vilanova.




