Si no saneamos antes las cuentas públicas, no tendremos los recursos necesarios para dedicar al crecimiento. Es la advertencia que lanza Ángel Laborda, director de Coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).
-¿Qué modelo se debe seguir? ¿Austeridad y crecimiento son compatibles?
-La cuestión en estos momentos no es si son compatibles. Actualmente, España es un país endeudado que puede tener problemas de solvencia, es decir, que tiene un riesgo de que a medio o largo plazo no pueda responder enteramente de sus deudas. La consecuencia es que no nos prestan, o lo que nos prestan es a tipos muy altos que a la larga son insostenibles. Para salir de esta situación hay que reducir nuestras deudas y hacer sostenibles las cuentas, privadas y públicas. La austeridad tiene efectos contractivos sobre el crecimiento a corto plazo, pero la no austeridad nos conduce a la quiebra. La elección, por tanto, parece obvia.
-Dado que ahora la apuesta de la UE es crecer, ¿qué se puede hacer?
-La UE está entrando en una dinámica de recesión y, para pararla, hay que recuperar unas condiciones financieras 'normales', donde fluya el crédito a la economía real a un coste asequible; dar la vuelta a las expectativas de los agentes económicos; y tampoco vendría mal estimular la demanda agregada de la economía en los países donde se pueda. Eso sí, superar la crisis financiera es la condición 'sine qua non' y requiere medidas estructurales (resolver los problemas fiscales, de competitividad.) por parte de los países en peor situación (entre ellos, España), además de reforzar los mecanismos de gobierno de la 'zona euro' (unión fiscal y bancaria). Y todo ello sin olvidar que alguien tiene que dar estabilidad a los mercados a corto plazo, usando las posibilidades del BCE o del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.
-¿Qué más ajustes puede hacer España ante el déficit?
-No hay más que dos vías, o bien cualquier combinación de ambas: aumentar los ingresos (impuestos) o reducir los gastos. Y hay que utilizar tanto una como otra, dado que la magnitud del déficit es tan elevada que resulta muy difícil llevar a cabo su reducción sólo recortando gastos. Como medidas concretas, hay que reducir los costes de funcionamiento de las administraciones (plantillas, sueldos, organismos, etc.); ahorrar en la producción de los servicios públicos (educación, sanidad) sin que su calidad se vea afectada; racionalizar la demanda de servicios públicos; y, posiblemente, haya que subir el IVA y otros impuestos indirectos.
-¿Se debería retomar el modelo de economía sostenible?
-Cuando el Estado haya conseguido equilibrar sus cuentas, habrá que apoyar y apostar por un modelo económico que se acerque al de los países más avanzados de Europa. Ello implica más desarrollo tecnológico, innovación, mejor formación de la mano de obra, desarrollo de servicios de valor añadido, más internacionalización de las empresas, etcétera. Y sin olvidar la eficiencia en el uso de los recursos naturales, sobre todo la energía, y el respeto por el medio ambiente.
-Y también potenciar el tejido industrial, ¿no?
-Sin duda. Mejorando la competitividad a base de reformas (laboral, energética), incentivando la internacionalización de las empresas, incentivando la inversión extranjera, promoviendo un mayor tamaño de las empresas o los 'clúster' de las mismas, dedicando más suelo (y más barato) a la industria y menos a la construcción, mejorando los centros logísticos y los transportes, incentivando la I+D+i, formando mejor al personal. Vamos, casi un sinfín de cosas.


