La presión que están recibiendo los máximos responsables de Castellnou 2005, empresa que dirige los designios de la nave albinegra, ha llegado este fin de semana a otro momento culmine, con la visita de una treintena de aficionados a los domicilios particulares de José Manuel García Osuna.
Si el pasado fin de semana fue el turno de Antonio Blasco, junto con Osuna, máximo accionista del Castellón, este domingo le llegó la hora al representante de futbolistas, que tiene dos domicilios en la Comunidad de Madrid.
El plan de viaje tenía el punto de partida en el Estadio Castalia, desde donde partió la caravana con mucha ilusión y ganas de exigir la libertad del conjunto 'orellut'. Después de la correspondiente parada para tomar el almuerzo, la expedición de aficionados albinegros arribó finalmente a Madrid.
Tanto en las localidades de Pozuelo de Alarcón como en Majadahonda se vieron caras de curiosidad entre los vecinos cuando la caravana albinegra empezó a bajar del autobús y a preparar su manifestación. A medida que iban desenrollando las pancartas y alzando la voz, el corro de curiosos fue en aumento, tal y como sucedió el día 16 en Valencia en el piso donde reside Antonio Blasco. Igual que en esa ocasión, los aficionados del Castellón no perdieron la oportunidad de explicar el por qué de su visita a las casas de estas personas.
Mientras todo esto ocurría, de manera paralela se mantenían las negociaciones para fijar definitivamente la venta del paquete accionarial de Castellnou 2005 a la empresa que representa el antiguo futbolistas Paco Chinchilla.
No se sabe hasta qué punto pueden haber influenciado las campañas de presión social sobre Osuna y Blasco para que éstos dieran el brazo a torcer y accedieran, al fin, a desvincularse del club castellonense, pero lo que sí que ha trascendido es la poca gracia que les ha hecho a los máximos dirigentes de Castellnou 2005 la iniciativa de visitar los domicilios donde residen junto a sus esposas e hijos.
Sea como fuere, esta semana que comienza marcará el futuro del conjunto de la Plana, pues el próximo sábado concluye el plazo para liquidar las deudas que el club tiene con la plantilla, cuerpo técnico y empleados de la entidad. De no ser así, se consumiría el descenso a Regional Preferente, con el añadido de no poder inscribir futbolistas y entrenadores, lo que viene a suponer, en la práctica, la defunción de un equipo que literalmente no podría competir. Para revertir esta situación, la única esperanza es que Paco Chinchilla consiga convencer a Castellnou para que acepte su oferta.





